martes, 25 de noviembre de 2014

MAREA DE VIENTO



A tus pies de greda dorada
la tierra cedió sus tesoros,
levantó colmados granos
en silos a tu cuello
y espiga maduras
a tu soleado cabello.
Hojas sutiles tus manos,
cosecha de vendimia
en las pupilas.
He recorrido monumentos 
marmóreos de rosas
con cicatrices de piedra
y el rojo hinchado de magulladura.

Estremecida dulzura…
Nada coteja con tu silueta
de renovado árbol
ni con tus raíces somnolientas.
Sedienta boca del Bermejo,
aroma primaveral de cedros
enredados en la foresta.
Te he pesado de a gramos
y tu continente
es gravitación del cerezo.

La luna trae pureza
de signos celestes,
curvadas nubes de sustancia
descienden aromas
a tu alma perfumada.

Mujer de pólvora condecorada,
sobre tus sueños de gleba me extiendo
a contemplar el secreto de tus pestañas
en la meditación del silencio,
cuando mareas de viento
impulsan espuma de algas
sobre áureos pechos de montaña.

Pareces sumergida pero eres gota elevada
por una profunda ola de madrugada.


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EL BAILE DE LOS SONÁMBULOS Paráfrasis a Rimbaud POEMA ABSTRACTO-

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Ellos danzan afable ahogado con sus gélidos tobillos amputados/
El rígido fervor de una piedra muerta en sus sienes
y los amotinados gusanos en su frente
peinan sus huecos abismos trepanados/

Como un zombi ejercito fallecido, dementes aplauden
 
canción para mi muerte y sobreviven sus esferas craneales carcomidas/
Lucen sus grasientas corbatas, su espalda de lloroso trigo y corvada espiga/
Guantes de agujero, corona de estigma, puñetazo de mejilla dormida/

Bailan y bailan el compás tribal de la solitaria arpía/
Idolatran a Tanatos que los retiró de una vida de ira
y de a ratos gozan una valkiria penetrada por Eros,
así llevan aliviados el despojo inerte de sus huesos/

Una madame y un sordo usurero copan la pista del asfixiado Vals,
 
con la loca oreja de van Gogh confunden el violín con el atabal/
En precipitada orgía de voces siguen el caos de la batalla,
imitan los roces y amanecen más pálidas sus caretas demacradas.

Es el baile sonámbulo al que la vida no me ha invitado,
en los salones sin taco donde todos los escalones llevan al purgatorio/
Sin culpa de manco ni amputado lucen sus pechos horadados/
A su costado va la barca y los muelles de un cuervo estrado/

Entran su sonámbulo paso de inmolada capilla
con sus dentellados talones pegados a la barbilla/
En vano fustigan al corcel sus órganos de hierro
con su carne sajada por el Diablo sin criterio/
Vivan sus hurras,
 
ya aplauden sus besos dormidos
 
al pecho de las gráciles damiselas muertas/
De la furiosa critica y los comentarios no se asombran,
 
invocan a Merlín con sádica fusta y siguen su baile de horca tiesa
 
rodando su cabeza
sin la roja amenaza del dolor en su esqueleto de hambruna
y con anestesiado placer,
 
al alba, despreocupados continúan la danza en la pista suicida.

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SOMOS LA VIDA



Somos más que hijos de la tierra
que con su vientre nos alimenta.
Somos aire de parral infinito
que a la progenie uva hereda.

Más que huéspedes del planeta,
somos visión imaginaria
de estrellas doradas.
El escotoma creador  de la mirada,
que en la copa espiritosa se manifiesta
Legumbres, elotes y tamales,
huracán de jazmines en la breve siesta.

Simbolismo  de dicha en una ronda
donde el orégano es raza de la pimienta.
Somos la azada que al terrón mezcla,
lúpulo, cebada, cuerpo de malta en la cerveza.
Marcha descalza sobre agua plateada,
atabal resonante de gola que acrecienta
mareas bañando pérgolas y frondas.

Somos el hogar de la greda
que el paciente signo del foso espera.
Alma- corazón- musculo y piedra,
invento de luna soñolienta
reflujo iridiscente, sinuosa ola rizada
que al piélago oceánico flamea.
Somos luz de libela, ánfora de ginebra,
tulipa de alabastro en jardín colgante
Fiesta en cofradía,
amigos, serpentinas de boatos
que en dicha celebramos cuartos asados
aunque el pedregal celeste golpee sin guante
somos el Fausto paladar que al banco se sienta.

La soga fuerte de la maroma tiesa
que sujeta bajeles en puertos de mariscos.
La roca de escollera que el viento sopla,
La estancia palaciega donde reposan malvaviscos,
la perla brillante en la boca de la ostra,
La arena que al pié inquieta.

Y entre el ser o no ser
la levedad del laurel,
plantío de nocedales anacoretas.
Somos humo de paso que deja huella
libando la vida hasta el último gajo.
somos la respuesta sin pregunta
en este axioma sin principio,
el equilibrio entre el trigo y su ética
la balanza bamboleante que no planifica
su respuesta en este tobogán rasgado.
Somos sustancia,
incertidumbre de acertijo
esa es la motivación del rol que este alborozo representa.
El cosquilleo de mariposas al vientre de opulencia,
vuelo de isocas disfrutando el producto de la mesa.

Un beso de tierna nieve blanca doblando pinos.
Agua de labios en silencio,
empaste gélido nunca, libre espuma siempre
trazando vestidos lentos con hilos
de piel sobre el confite de la vida,
el cuerpo celeste en la presencia,
la algarabía flotando al humo del incienso.



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domingo, 23 de noviembre de 2014

DESDE ALTAS CUMBRES




Llegas a la cima de las altas cumbres 
y en la errante noche de los suspiros 
anclas dos puertos de gemidos. 
Tras los nocturnos cerros 
hay un remolino de claveles encendidos 
con peldaños que escalas y 
desciendes con riqueza fecunda 
inmersa en tus ojos de clara neblina 
como dos pañuelos que se agitan 
en el abanico de tus pestañas. 
Caen tus pies suaves de lana 
latiendo en danza en este corazón que palpita 
como rama que vibra en alas de una ventisca. 
Escrudiño el amarillo de tus episodios 
y veo renacer el oro en la huella girante de tus pies. 
Arrimas tus pechos de mansedumbre sin prisa 
pero por mis piernas amor la gravedad asciende y 
en mi sangre provocas una tempestad de múltiples brisas. 
Absorbes con tus labios de esponja 
las aguas entintas de mi pecho 
y en tu lengua donde duermen los besos 
entonelas manantial de agua entinta. 
Afables labios vastos de fruto ensanchado, 
fértil abono tus tiernas cornisas, 
inútil esfuerzo ante la belleza 
caigo a su abismo precipitado. 
Desde los altos montes del fuego. 
emigran libélulas en los brazos del viento y 
verdes maderos acarrean brillo de pinos 
que reposan en tus parpados de hoja. 
Zumbido de agitada marea, 
molino de agua burbujeante gira por tu boca. 
Mis gérmenes de brotados suspiros 
se derraman libres 
en el campo duplicado de tus labios amantes. 


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sábado, 22 de noviembre de 2014

HERENCIA PA UN HIJO GAUCHO- del CANTAUTO Y POETA ARGENTINO JOSÉ LARRALDE

LAMENTO NO SABER INTRODUCIRLO CON SU CANTO AL IGUAL QUE ZITARROSA
Cuando el canto me llega, me llega ansí;
Decidor y sentido pa no… o pa si.
Cuando el canto me llega suelo decir
lo que siente el que siente, y quiere sentir.
Cuando me llega el canto me meto en él.
El me cuenta sus cosas y yo; y yo también.
Cuando me llega el canto le doy mi voz,
porque quiero a esta tierra que me ha dao Dios.
Cuando suelto mi canto lo habrán de ver
desnudo como el alma que pongo en él.
Vení y te canto hermano.
Estoy aquí, esperando tu copla en el vivir,
y abrazao a tu copla me han de encontrar
los que viven el tiempo que fue y vendrá.

Nocheador de recuerdos se me esperar
madrugadas de sueños de acá, y de allá.
Cuando el tiempo me llegue han de quedar
el calor de mis coplas pa los demás.
Por eso, si abarco ancho es que hay.
Me va a decir que está mal
porque a usted no le gusta,
a mi tampoco me gusta el frío
y lo mesmo caen unas machasas heladas.
Y me las aguanto.
Porque sé que sirven aunque, aunque yo tirite.
Que pa qué sirven?
Muy fácil; pa saber lo lindo que es el calor.
Si no existiera el no, el sí estaría de más.
Se ha inventao el pecao. Y pa qué sirve?
Pa poder ubicar cuatro palabras que son
“eso no se hace”.
Se ha inventao el castigo y… pa qué sirve?
justamente pa que otro pueda hacer lo que usted no debe hacer.
Y se ha inventao el perdón. Y pa qué sirve?
pa aliviar la concencia del que lo da.
Es una buena forma de perdonarse a uno mesmo.
Entonce, ya somos buenos y podemos seguir bufando honestidá.
Aha, linda palabra. Lástima que es medio larga.
Será por eso que a veces es medio incómodo ubicarla.
Ah si se le manca el zaino no lo muente.
Sabe qué pasa? que todavía no aprendí a resbalarme cuesta arriba.
Le voy a dar mucha gratitud si trata de entenderme.
Sé que es mucho pedir.
No porque usted sea un inorante, un malintencionao,


Sino porque yo soy medio bagual
y utilizo pa hacerme entender un relincho
que algunos le llaman canto.
Y que al final es lo mesmo,
porque hay relinchos lindo y de lo’otro.
Igual que las flore.
Usted alguna vuelta miró a las flores?
Una vez mirando a los bichos en el campo
observé que las abejas y las mariposas
no eligen las flores más bonitas
pa pararse arriba de ellas.
De ahí aprendí que lo lindo debe estar adentro.
Igual que en el relincho.
Y sino digame qué tal es el peludo sancochao.
De mirar pa’rriba, se me endureció el pescuezo.
De hai, de ahí aprendi a mirar pa’ bajo,
y lo primero que vi me dejo asombrao.
Vi a la raíz retorcida de una planta
que asomaba como si fuera un callo
crecido en el pecho de la Tierra.
Alrededor las hojas caidas
y el ramerío seco y derrotao;
con un silbido gemidor y agonizante
que acompañaba el viento del invierno.
Vi una torcacita acurrucada
al reparo de una paja brava.
y hacía retrainta como defendiendo a su hijo de carne tibia que su especie de yuyo no le dio.
Su nido?
Su nido había volao en una sacudida,
Como voló el orgullo arrogante de la tupida copa.
Y allá estaba la raiz, jugándole rocío a las heladas,
creciendo por dentro;
lambiendo toscas pa parir veranos.
De ahí, de ahí justamente aprendí a mirar pa bajo.
Me miré los pieses y me dio vergüenza de ensuciar la tierra con las alpargatas.
No sé si me entiende,
pero no me arrime leña, yo tengo las mía.
Me suebra un invierno pa…pa arder todo un año.
Quiero que me entienda por qué abarco ancho.
Porque yo no quiero dejar mis palomas
a merced del viento, sin tener reparo.
Porque tengo raices que crecen por dentro
lambiendo las toscas pa parir verano.
Por eso relincho. O, o por eso canto.
Por eso me atrevo a tender la mano
con mis pareceres que son unos cuantos;
de hijo, de padre, de amigo y de hermano.

“Perdone mijo y no crea que le voy a dar consejos.
Solamente en el reflejo de un parecer sin pasión.
Quiero darle la ocasión de verle el alma a su viejo.”

Seguro que de mi charla nada malo va a sacar.
Si hasta puedo asegurar que sin tener mucha scencia,
le va a alegrar la concencia alguna que otra verdá.
Verdades que fueron yagas,
verdades que alivio fueron.
Verdades que se metieron con arrogancia salvaje.
Es el grito del gauchaje
que se escucha hasta en el cielo.
En toda la huella larga en donde mi voz se esuchó,
hasta el viento se calmó para poderse enterar
que un hombre quiso cantar y porque quiso, cantó.

Ah mijo cuando usted sepa
lo mucho que puede andar.
Cuando sepa la verdad de lo que el mundo atesora,
verá que el que canta llora y el que llora, canta más.
Es lindo sentirse sano y con la frente limpita.
Es lindo ver de cerquita lo que de lejos se almira.
Los placeres de la vida se gozan cuando palpitan.

“Cuando no se quiere ver
no hay más que cerrar los ojos.
Pero no es bueno a mi antojo
ser ciego por voluntá.
Castiga más la verda en rancho que usa cerrojo.
Abra grande la brazada cuando es pa dar bienestar.
No espere que pidan má,
cuando es amor lo que imploran.
Respire con la aurora, y cante por la amistad.
Déle abrigo al que precisa, que su padre precisó.
No olvide que si nació, y una mujer fue su madre;
Sabe bien que por su sangre usted recibió calor.”

Siempre es poco lo que dé si de cariño se trata.
Si de su pecho desata el ñudo de la bondad,
amará la libertad y ya habrá honrao a su tata.
El rispeto debe ser desde el más chico al más grande.
Rispete cuando usted mande y
rispete cuando es mandao;
respetar y ser callado son las armas del que sabe.
Nunca se sienta humillao ni se arrodille ante nada.
Pero no gaste en parada ni se haga el lomo ladiao,
el fierro mas afilado se mella de una mirada
Sepa morderse la lengua cuando no tenga razón.
El hombre que es moscardón
nunca gana una partida.
La palabra bien medida tiene el doble de valor.
Si el perro mueve la cola
el perro sabe lo que hace…
Nunca se meta ni pase por juez de problema ajeno
el rancho suyo está lleno de cosas por arreglarse.

“Que el hombre no tema al hombre
porque el temer perjudica.
La idea, aunque a veces chica,
de que aquel es superior;
obliga a ser inferior
y a que haga carne la pica ¿?
Pero tampoco se agrande
porque sepa un poco más.
Al pingo que dende atrás
arranca sin banderola,
no hay lazo, ni pial, ni bola,
que lo alcance a sujetar.”

Si un día le da por cantar, trate de hacerlo solito.
Aprienda del pajarito que canta por ser cantor.
Pero sepa que la flor primero fue capullito.
Trate de ser llegador con palabras decidoras.
Las cosas más entradoras
son las que el pueblo compriende.
Y sepa que no se vende la idea que se atesora.

“Si quiere ser hombre libre
cante por la libertad.
La lucha por la verdad
se ha hecho para los varones.
Ladiarse de los maulones
alcanza para empezar.
Es fácil mirar de arriba
cuando abajo no se estuvo.
El lechuzón por ojudo
observa desde el alambre,
pero va a matarse el hambre
a la cueva del peludo.
Si el de arriba tiene ganas,
el de abajo es el que aguanta.
Por eso a veces me encanta
ver ladearle la osamenta;
y ver que el toro se encuentra
con que el ternero se agranda.”

Nunca se deje llevar por palmadas ni alabanzas.
El grujido de la gansa es opaco y ordinario,
las cuentas de ese rosario no alimentan esperanzas.
A veces, a veces el ser sumiso da lugar a confusión,
y en más de una ocasión les rasguñan las costillas.
Si entonces muestras cosquillas te acusan de rebeldón.
Pero a veces el que aguanta… dice basta y se acabó.
Entonces sí, ay mi Dios! ya se termina la historia,
la calle canta victoria al compás del barrigón.
Pero cuidao con que el odio le empiece a roer la mente;
hay muchos hombres decentes que se mantienen en pelo.
El odio es mal consejero; enfermedad inconsciente.
Con no olvidar; suficiente pa que no pase otra vez.
Si el mal por el bien no es; el bien por el mal tampoco.
Diferenciar cuesta poco si se tiene sensatez.
Del gajo que da la parra es fea sacar estaca.
Nace torcido y destaca su deforme horqueterío,
y aunque su tronco es sombrío su fruta suele ser blanca.
El color… poco interesa si el jugo que dá es mejor.
Pero no fueron ni son los que pa ejemplo he tomao
a esos hombres que han dejao que se le afloje el cinchón.
Almiro al que se retuerce, pero entiendasé y explique.
Pa quel barro no salpique se lo ha de pisar despacio;
el hombre ha de ser reacio con causas que justifique.
Lo primero en aprender es no dejarse pisar.
La prudencia y la verdá son cosas que van pareja,
pero si sufre y se queja; hay que saberse quejar.
Nunca valla con tapujos ni con mostrarios de ablande.
El que paga; que lo mande. Es justo y sin discusión.
Pero nunca dé ocación a que le chupen la sangre.

Pal amigo que precisa trabaje sin interés.
Pa ayudar, no hay una vez.
Nunca cuente sus gauchadas;
acordarse y dar patadas no aparejan honradez.
Hay quienes le dan la mano y uno confiao se la agarra.
Después viene la fanfarrea y da su grito cobarde;
el bocón canta su alarde al sonar de las cascáreas.
Es bien abrirse camino entre cardales chusientos,
pero si pasan los vientos el hombre puede pasar.
Tan sólo se queda atrás quien no, abriga sentimientos.
Perdone... perdone el palabrerío y mi forma de expresión.
Pero teniendo razón yo las canto derechito;
y aunque no canto bonito canto con inspiración.

“No me achico en la postura
ni retiro lo bancao.
Si mi taba se ha clavao
en las patas del que copa,
que las pise el que le toca
y se cuide del blanqueao.”

Mil ejemplos da la vida pal que los quiera tomar.
No es fácil poder guardar tanta agua en un solo aljibe,
pero siempre se consigue cubrir la necesidá.
Cuanto más cosas se saben más quedan por aprender,.
La ayuda que dá el saber termina en lo que se ignora;
Si hasta la luz de la aurora termina al anochecer.
Si el hombre quiere vivir debe cambiar de querencia.
No es bueno ni encierra escencia nacer y quedarse quieto.
El andar, el andar pa mis defectos ha sido madre esperiencia.
El andar regala vida. Pagar; regala abandono.
Diferencia que de asomo tal vez lo invite a pensar;
pero puedo asegurar quel que vive es uno solo.
Andar y andar por andar, es quedarse donde está.
Si el hombre quiere avanzar debe aprender cuanto pueda;
Vive aquel que no se queda el otro…el otro dura nomá.

Hay cosas que uno pregunta y nadie sabe explicar.
el derecho de ignorar tiene razón limitada.
La explicación regalada a veces suele hacer mal.
El tranco del buey es lento, pero su fuerza es pareja.
Mi parecer no asemeja al hombre que es sabedor;
lento el tiempo es gran señor y grande el tendal que deja.
Al que vive del ayer jamás le llega un mañana,
se envuelve solo y se afana por conservar la distancia;
la grasa se pone rancia a fuerza de estar colgada.
También está el que de apuro del presente se ha olvidao.
Vive siempre fatigao por alcanzar el mañana;
hoy se queda con las ganas y mañana con pasao.
De las dos formas de vida ninguna es buena ami ver.
Que el que guarda va a tener es cosa ya muy sabida.
Pero en las horas perdidas jamás se encuentra un después.
La vida, la vida es sólo presente. El futuro es esperanza.
Es bueno tener constancia y mirar con claridá.
Si el hoy es conformidá mañana es perseverancia.

“No quieran mis intenciones alterar su independencia.
Jamás mi precaria scencia quiera imponer tiranía.
La luz que regala el día nace en su propia consencia.
No hay ser que tenga más fuerza que el que obra con honradez.
No implore si alguna vez la injusticia lo maltrata,
La razón, aunque ande en patas, camina con altivez.”

Muéstrese siempre sencillo sin gritar ni hacer alarde.
La humildad no es ser cobarde, es muestra de educación.
Y no espere una ocasión pa sacar trapos al aire.
No hay cosa más repugnante que el comentario viajero. Los chismes
de orejero y el cuereo a lo comadre
son cosas que donde cuadre debe huirle al entrevero.
Siempre existe la ocasión pa poderse entreverar.
El arte de lacranear no existe má herramienta
que tener la jeta suelta y usarla pa los demá.

“Todo pastel bien cosido se masca y deja el gustito.
Algunos son amarguitos, otro suave y dulzones,
y al que juece los bocones, los comen los pajaritos.
Muy ignorante ha de ser el que sufre por los cuentos,
hay hombres que están contentos y por una chismoseada
empiezan a las patadas y hacen un mundo al comento.”

Y está el otro que la goza viendo sufrir al pavote.
Estira largo el cogote pa mirar como patea,
la vívora culebrea y hace gala de su dote.
Hay veces que l hombre siente necesida de decir
cosas que el ir y venir de esta vida sobradora
al fin se hacen cansadoras y uno tiene que escupir.
No hay desgracia más atroz en la vida del humano,
que ampararse en el desgano por ocultar su razón;
no hay cielo que dé perdón pal que oficia de gusano.
Hablar de esto llevaría más tiempo que el de un almanaque,
Pero le brindo, y empaque su lengua en lugar sencillo,
que si tiene calzoncillo difícil que se le escape.

“Por eso mijo, repito,
que consejos no le doy.
El canto que canto hoy
y el canto que ayer canté
mañana lo cantaré
de puro criollo que soy…”
Fuente: musica.com
Letra añadida por Mª Noel Méndez P.
Jose Larralde

Guitarra negra (Alfredo Zitarrosa) - poeta y extraorinario cantautor uruguayo


Introducción
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...

Allanamiento
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre, ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa abiertas... y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro... y aguardará hasta la madrugada... Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...

La casa
... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... mi casa, más cercada que mi barrio... mi barrio, cercado por mi Pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado...

Uruguay for export
Temblando, con el frontal partido por el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita... Ahí se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quién que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas... y que pastando nunca habían dolido... haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha, también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... de un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...

Flor show (por vals)
En la punta del agua... una flor blanca, luminosa, de quince dólares, se hace chispa, se abulta, se diluye, chorrea entre otras flores más pequeñas, llora, se agita, la catapulta el chorro de agua y sube como bola en el aire... Está naciendo siempre, mientras el agua canta en esa fuente de la boîte... Entre aplausitos, al compás de la orquesta, blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire... subida en los aplausos como espitada, hendida, empitonada... gime y llora en la noche, tira estrellas bailando bajo el humo, renace, llora por el chorro azul-blanco de la fuente como si fuera planta que la cría -y que no es-... y sin embargo, así seguirá abriéndose, muriendo, hinchándose y flotando, mientras duren la noche, su belleza infantil de ingeniería, su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso... el gringo, el chorro de agua a precio, el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...

Mis alas
... Hace un buen rato ya que doy trabajo y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma, a la razón del enemigo, a mis sesenta cigarrillos diarios, a las malas costumbres de mis canciones, que de algún modo siempre fueron nuestras, vos lo sabés, Guitarra Negra... Hoy reanudo en un cómico enderezo la hora de ayer parada en su nostalgia… Me hacen sufrir las alas que me puse para volar, mas grito y se alzan, gimo y me acompañan, río y baten de a dos, como que están amándose y se odian sin embargo mis dos alas... se odian, se enderezan, se hacen amigas mías para llevarme por todas partes: allá está la canción, aquí la nada... más allá el Pueblo y más acá el Amor... Pero el Pueblo está también más acá... y antes estaba allá también, detrás del Pueblo el Pueblo... Hemos viajado por todos mis caprichos y el Puebloosando (sic) el piso, amándose con alas como las mías... odiando su destino, odiándome y amándome sin alas, con millones de pies, con manos y cabezas y lenguas... y sus mil bocas dicen: "ahora, la suerte ya está echada..."

La mariposa
La mariposa viene hacia mí en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... y yo vi que no era a mí a quien buscaba sino a la muerte... y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... sino que era mariposa nada más, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente... buscando en ese bailar loco y frágil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida... Eso no es tan triste... triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda...

Hago falta
Hago falta... yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... falta mi cara en la gráfica del Pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo... los ojos míos en la contemplación del mañana... mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.

Exhortación y propósitos
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enrique, en Praga: dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias, será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... la olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear... sino con hambre y Rita y José Luis, por Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, campesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... tal vez un día... de soledad y rabia... de ternura... o de algún violento amor; de amor... sin duda.

(Los títulos de cada texto, así como el género al que pertenece la obra, son los de la edición de 1985. En la primera edición [1977] las partes que la componen son presentadas por su autor como "contracanciones", género particular creado por él mismo para definirlas, ante su imprecisa ubicación conceptual, musical y literaria. En esa edición los textos, cuyos fragmentos no llevan título alguno, se encuentran agrupados en 3 partes: La I incluye desde Introducción a Uruguay for export, la II es Flor show, y la III las cuatro restantes. Asimismo, la puntuación empleada es la que aparece en la misma edición de 1977, habiéndose salvado los errores evidentes, tanto ortográficos como de fidelidad del texto).

viernes, 21 de noviembre de 2014

SOMOS VIDA



Somos más que hijos de la tierra
que con su vientre nos alimenta.
Somos aire de parral infinito
que a la progenie uva hereda.
Más que huéspedes del planeta,
somos visión imaginaria
de estrellas doradas.
El escotoma creador  de la mirada,
que en la copa espiritosa se manifiesta
Legumbres, elotes y tamales
huracán de jazmines en la breve siesta.
Simbolismos  de dicha en una ronda
donde el orégano es raza de la pimienta.
Somos la azada que al terrón mezcla,
lúpulo, cebada, cuerpo de malta en la cerveza.
Marcha descalza sobre agua plateada,
atabal resonante de gola que acrecienta
mareas bañando pérgolas y frondas.

Somos el hogar de la greda
que el paciente signo del foso espera.
Alma- corazón- musculo y piedra,
invento de luna soñolienta
reflujo iridiscente, sinuosa ola rizada
que al piélago oceánico flamea.
Somos luz de libela, ánfora de ginebra,
tulipa de alabastro en jardín colgante
Fiesta en cofradía,
 amigos, serpentinas de boatos
que en dicha celebramos cuartos asados
aunque el pedregal celeste golpee sin guante
somos el Fausto paladar que al banco se sienta.

La soga fuerte de la maroma tiesa
que sujeta bajeles en puertos de mariscos.
La roca de escollera que el viento sopla,
La estancia palaciega donde reposan malvaviscos,
la perla brillante en la boca de la ostra,
La arena que al pié inquieta.

Y entre el ser o no ser
la levedad del laurel,
plantío de nocedales anacoretas.
Somos humo de paso que deja huella
libando la vida hasta el último gajo.
Que el filósofo cósmico se haga cargo
de la inquietud del planeta,
Nosotros la respuesta sin pregunta
en este axioma sin principio,
el equilibrio entre el trigo y su ética
la balanza bamboleante que no planifica
su respuesta en este tobogán rasgado.
Somos sustancia,
incertidumbre de acertijo
esa es la motivación del rol que este alborozo representa.
El cosquilleo de mariposas al vientre de opulencia,

vuelo de isocas disfrutando el producto de la mesa.