miércoles, 2 de abril de 2014

CONTINENTE DEL AMOR

Ah, rumor de corola,
boca de
abierta ostra
con su perla engarzada.
Irrumpe el silencio de la roca
en la voz muda del sereno mar
que desviste la playa
en blanca seda de molienda.

Muéstrame, paloma mía,
la púbica desnudez de tus templos
cual esa luna bella
que descorre su velo.
Entra al ámbar de mis brazos
con tu cuerpo mojado de danza.

Arrójame esas saetas de fuego
que tienes por mirada
y al aroma disperso del incienso
haremos el llar de los siglos
con aterciopeladas manos/

Brillando en las pupilas
el desmán genital, el brazo del madero
inmola ramilletes de averno.

Rumor mío, ola virgen/
Acarreemos baldones de gua salitre
antes que el fuego extienda sus dominios
incendiando el jugo de la uva en los odres
de nuestro continente de ígneas lilas/

Dejemos que la flama del contenido
se exprese en palabra algodonada que gime
en los gestos oblicuos de la postura/

Ah, boca de ostra en perfecto delineo.
Ahí guardas el brillo del momento
.el arcón incógnito del cuerpo hecho humo
salvaje piel de maestra facultad/

Que vuelen gaviotas de fresco óleo
en sus paletas de pluma
porque el arte de amar está en la instrucción
de tu figura que late como abeja que zumba/.

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LLÉVATE MI PIEL, AMIGO


Ahora Jorge vuela
en cuatro alas de mágica mariposa.
En un corcel dorado,
hecho de espigas libres y soleadas,
vuelve su propia voz
subiendo el arco eólico del vástago,
en la altura conquista
el aire de las aves y
son sus alas en mi cielo sin borrascosa
deletrea sílabas propias
que mi verso atrapa de memoria y
como hiedra afable se enreda en mi verbo
sin época
hasta el feliz hartazgo.

Giran en círculos aspas de molino
cuando murmura con la tempestad del vino,
asciende su fuerte aliento de rama ornada,
rompe su peñón de vidrio y
amanece en un trébol afortunado de hojas.
En sus manos teje un forestal tupido,
creciendo con sus ondinas boscosas
refrescando la piel suave del hollejo.
Yo te veo amigo,
con los mismos ojos inclaudicables
con que hoy reviso el papel.
Con la afable mirada contemplativa
conque tus manos saludaban el ayer en pergamino.
Manos estremecidas de canto vívido
manejando la hoja nevada del cerezo nipón florecido.
Te he visto mas allá de la gama del arco iris,
en la anatomía de tus alas reflejando ultravioleta.
resbalando en carne y hueso tu arte de patineta.
Te vi saltar los alambres de la pradera obsoleta
y tras el vitraux de tus ojos merecidos
con dos pupilas de niña embelesarte.
Te he visto soplar un papel y
armar la sonrisa de un payaso erguido.
Mover tus pies de ozono por la baldosa,
hallarte tras el dorso de todas las cosas
reflejando del ocaso lumen al límite florecido
en tus sueños emplumados seguías levitando.
Ahora jorge, amigo,
sigue volando en la espira de un carrusel divino
porque del suelo en que tus piernas han partido
dobló la tierra sus pies torcidos y
en tu mundo de riqueza estacionada en latido
con hombros de alerón abierto ibas rasando
tu vuelo de querubín con oxigenado respiro...
Llevabas tanto aire tras las rayas del tigre sumergido
que en tu espalda de destino
que volvías de las rejas con locura y desatino
a enriquecer los copos nevados de las nubes.
Con la gracia ágil de un saltimbanqui y
la prestidigitación de un mago te vi refrescarte
en los peldaños mojados de la escalera de la muerte.
Hacer de un charco un azul estanque
y en la vía Apia de las turquesas
suspirar ellas por tus desvelos.
¡Te digo amigo!
Que  entre las horas predilectas de mis recuerdos
tú ocupas el trono de la conquista.
Breve adiós amigo…
Hasta el encuentro que trasvasa
los espejos del tiempo,
en los mármoles de un ágora
me siento a evocar tus verbos.
llévate mi piel y déjame tu aroma.




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.


LABIOS DE CÓPULA


Era una tarde de lluvia copiosa,
gotas de piedra golpeaban
el tejado de cinc
La aurora estaba en las manos
De la ventana,
Coloridas violetas de jardines
Oteaban la trepadora hiedra
Mientras ampliaba sus enaguas
irguiéndose en la pérgola/

Éramos del retumbar de chapas
los cuerpos vibrantes del atabal,
agitado abano de palmo enlazado con.
La vista fija en los hilos gravitantes.
Como los que veo
en la transparencia de tu mirada.
Cuatro ojos en dos orbitas se deleitaban
en el baile del agua/
.
Se apaga la lluvia en el vergel orquestado,
inicia el desfile de su ropa con
desnudo esquema de ángulos
Dominando la pasarela de las caucas
en la abierta pupila de la celosía/.

Tu eras tejido fragor de borrasca,
yo figura de guirnaldas sin preámbulo.
Un conjunto de células
imbuidos en el retrato del agua
donde los pies descalzos
suben engarzadas guirnaldas/

Esculpido momento  perplejo
en la contemplación del florido pasto
nos hicimos sépalos urdidos/
En la yema de los dedos.
el diluvio moría entre nosotros
bajo el domo golpeado
su voz declamaba
el catar de nuestro vino añejo
pegado a los labios de cópula,
crisol donde fundimos témpanos
compactos del pétreo hielo/

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FLOR DE RENUEVO


Salía de un inmenso y lúgubre cemento
de nombre hospital/
Había transitado el signo del coma,
mi cuerpo como descapotada calesa
entre los metales de una móvil silla
de  cuatro ruedas avejentadas
bajando el mosaico del umbral/
Entonces creía que el cariño de la mano
había sepultado su rencor.

Quise narrarte a tus dobles oídos
el dolor de mis prados en la espalda,
el retumbar de mi mente estrellada,
el aguijón que en mis pies hizo morada,
el cielo del blanco yeso
y mi vigilia de cama anclada/

Sin mas espera que tu llegada me pregunté?...
¿Vendré aquí en regreso a renovar
el sentido del antifaz de la muerte conocida?
¿Del otro lado de la reja
estarán sus pies de raíces iluminadas?

Obtuve la paciencia del atrasado reloj
pero mi latido ya sonaba a muelle abandonado/
Fue entonces que te bajé de la colosal montaña azul
y regresé tu estatua de trapo al inestable mosaico de los mortales/
Fuiste llama que encendía mis hogares,
pero entre los fuertes vientos me arrojaste
como un pabilo de cera apagado/
Olvidé tus dos copas de frente.
Olvidé tu palabra con semblante y
Olvidé el deleite de tu ojo encontrado/

El tiempo trajo su nueva suplencia
en un rumor de súbito paso,
una azarosa emergencia de encuentro/
¡Una flor!...
Una flor que no se partía contra mis muros
ni olía a tus jardines olvidados/
Una flor que mi mundo ignoraba/
Un nombre que tu voz desconocía/
Venia de lejos...
De...
Nunca pregunté su origen de alhelíes
ni su rumbo de esparcida violeta/

Le conté a un solo oído mi fractura encolumnada,
ella estableció en su cuello
la flexible sonrisa del girasol y
apoyó su verde cabeza de espiga acariciada/

Yo estaba erguido de aspecto
como maizales rectos elaborando su fruto,
mi interior llevaba la maca de la uva maltratada/
Era el canto tísico de la sustancia sajada
cubierto de parches pelosos sin sonido/
Ella traía sus propios golpes
con música a flamenco llorado
y los nuevos hilos negros
en su pelo a clavel de odio olvidado/
En sus manos azules traía la marea compartida,
su uña fuerte partía la calada manzana
y en un infinitivo sin despedida
estableció sus potencias en mi corazón aliviado/



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TE AMO EN EL VIBRAR


Te amo en el vibrar
silencioso del abanico
entre el sigilo de las ramas caucas.
Algo de la verde foresta
te implantó acuarelas
de pinos y bajo mis pies
recogí hojas de estío.
Te amo en tu país de sombras
o de grillos,
en el giro de tu boca
repartiendo felicidad en gritos.
Te amo al límite del dolor profundo,
en la comunión de las aves amarillas
perpetuadas en el cielo.
En la castidad de tus manos
doblando girasoles,
en los campos de agua magna
donde aclaré la inútil vergüenza
de extraviarme en tu propio pelo.
Con sales de olas amo
tu piel de salvaje begonia
hasta las espinas que lleva tu espalda,
y en el dominio de tu boca
ensanchada de plata
desde los crepúsculos
hasta los ocasos,
donde el misterio del viento
hincha sus rosados pómulos y
sopla horizontal la nave
de dos velas jalonadas.
Del tiempo que la música
se enamoro del sonido
y nació el hijo digno que llamaron canto.
Te amo aun en los muros de la fusilaría
donde la palabra es un rumor mudo.
De mi dolor que se esfumina
mientras remiendas mis pantalones
con manos artesanales.
Tienes la formula exacta para llegar a mis talones
y soplar hasta mi cuello vuelo de libres mariposas.
¡Amo!
Ningún pie amé antes que tu paso.
en las décadas que frecuentaba los puertos,
hoy abandone viejos retratos
desde que llegaste con tus mareas.
Te sigo con marcha leal tras las fronteras
hasta el espacio que crió tu cabellera.
Juntos tallamos viejos maderos resucitados
renovando fuerza en nuestras venas.
Bajo un cielo azul compañera,
las trenzas de la lluvia
guardaron tus lágrimas en el libro de la tierra
y en el árbol de la memoria
plantado en nuestro jardín diamantes,
donde brilla tu sombra.
Cincelé un trozo de viva madera
con la fuerza de mis manos,
grabando tu nombre

en la suavidad que habita tu alma.

DIMENSIÓN DE CLARIDAD


Soy la sombra
De tus gestos,
Las alas de tus manos
Girando agiles sus movimientos.
La pulgada que media
Entre tu belleza carnal y
La frescura del alma angelical.
La canción armónica enarbolada
De hojas rociadas
La rama que se inclina
En tu desliz angelical.
La pared de caracola
Que guarda el eco de tu palabra,
El despertar del invierno
Gritando tu nombre al jardín
De la ventana
Que en el pabellón de la flor
Esconde los susurros de la luna
Cuando agitamos el abano en clamor
Y el vapor destila agua en los pistilos.
Soy el círculo abierto
Del abrazo del lago.
Ven dulce amor,
Musita trinos en diálogo de encuentro
Que se distancie la oscura ausencia
Porque tú ocupas la dimensión de la claridad.

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MERIDIANO DE TUS CERROS


Dimensiones de tu forma
en el meridiano circular de tus cerros.
Cálida arena que fomenta
la base de telarañas nocturnas
urdidas con el hilo de mis belfos.

Forma de cristalinos túneles
vaivén de abanicos,
laderas en desmalezado follaje/
Lisura suave que mis manos húmedas
gotean ondulados rocíos en
esos gemelos volcanes de abismo/

Rosa de espejo,
poblado enjambre,
moras gaviotas cimbran
en la estatura de la cúspide/

Mi tacto moldea su talle
en el trafago cotidiano,
Repletos frutos cónicos
en surcadas cosechas,
Uvas redondean su rosea cumbre
en la areola de planicie,
abiertos apriscos,
donde mi espíritu revive y
el sello de mi boca
es la autenticidad de su cuba.

Ápice de ternura,
cuando yerguen su estirpe
en la amplitud de mi boca/

Arquitectura tramada en el aire,
mis gestos son finos ademanes
que dibujan con trazos de arte
dos copas pletóricas de sustento/

Son el diseño de dos lunas claras que
en arcadas se mecen construyendo
edilicias pirámides circulares
sobre el resalto de los ijares/

Vasos de sigilo sin tiempo,
tórrida sangre bella de vía láctea,
Panorama de montañas,
tus pechos magnifican la sed
ajada en el desierto
donde invisibles palmeras son lacustre
turgencia de agua en oblicuidad de cerros/
Mis labios en sus amarras
ahogan calladas palabras
en desatinado destiempo/

Albor de colinas,
blanquecinas nubes hamacándose
en la cruz de las estrellas.
yo soy la extraña nova
de paso lento que el ojo cerrado
del Nocturno no vislumbra su hendidura
oceánica en la brecha
ajustada, cinturón camino de abras
donde reposo mis caldeadas sienes
sobre tus senos de alertas almohadas/

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