jueves, 10 de enero de 2019

UNA ESTELA O TURBA DE MIS LABIOS







En un desván recostado
contemplo virtuosos vegetales del alba.
Toco tras el vidrio tus largas pestañas.
Nada se de tu olor a despedida
ni de grises pañuelos secando lágrimas.
Me fustigan estas paredes comprimiendo mis lados
un fardo de lumen alumbra en tu mirada,
tan penetrantes y sensibles que conmueven el alma.

Cubre con mantilla tu rostro arrebolado,
que se atraganten las borrascas con maleza sin medida,
como las arpías con su ojo de agravio.
Cúbrete con el paño de mis palabras,
quieta quédate y revístete con el manto de mi voz.
Ve que en lo alto del velo negro una estela que ilumina
y diligentes se movilizan la turba de mis labios.





De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

ESCENARIO POÉTICO






Los pacientes dedos del orfebre
y las manos sutiles del artesano
se quiebran en vidriosos calendarios
ante la presencia de la fiebre
que magnifica ídolos de barro
y por un instante fugaz de gloria mueren.

Iconos de una moda plástica
subyugan cristales en las pantallas,
algunas memorias divagan en su claustro
donde la rígida estructura del pensamiento
aplaudiendo títeres con guiños de payasos.

En esta quietud de hierros ficcionarios bustos
se desgranan y en un día copioso de lluvia
se desmoronan fetiches de inútiles Templarios.

La arritmia politeísta desfallece en el ápice de los cardos,
la confusión dialéctica transmuta
palabras babélicas que chocan contra muros ásperos.

Caducidad en los paganos ojos, desconcierta la lectura,
la falacia de los límites retrotrae sus anticuario.
El verso se fortalece en la silaba
sin menospreciar al sujeto sustantivo
y los brazos abiertos de la poesía
conservan vuelos de indómitos pájaros.

Al aire cenizos soliviantan efímeras oquedades de vacuos adjetivos
mientras el ávido lector interpreta el contenido
el poema escrito estalla desde la sumersión abisal de las vísceras
y en el escenario poético no caben ídolos de barro
con la afrenta de sus mentiras maculados.



De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry

ELLA VENDRÁ




        

Ella vendrá pronta y ligera
aún extraviada en el camino,
su sombra será minucia de olvido
cuando a mis labios llegue con su gracia
cantarán desde los arboles las aves del trino.
Burbujeante vendrá como espuma de mareas,
rasgos de lluvia como una colmena de turquesas

Ella tiene detalles en su cintura de agua
como un pétalo que los años no doblan
la escarcha derretida,
Caerá a mis brazos verdes de alabanza
cual nocturna cigarra que por las colinas
del cielo se desbarranca.

Eclipse de rosas con frescor de opulenta primavera,
astil erguido con la bandera de mi patria,
su mano toca sílabas que tintineaban,
copa alcuza con aceite amarillo,
su paso es huella relente del agua descalza
que desborda mis playas con tórridas arenas
y aún abatida puebla de caricias mis aldeas.
su mano vuela de mis ojos al mediodía.
Arena y sol  palpitan en las corolas que los gestos insinúan,
dimensión en brazos del tiempo dilata el cuerpo sin edades

Su virtud es el vínculo artesano del engarce,
tierra y arcilla, polvo del ventisca, rociada en garza primavera

A piel mojada abre su camisa candente,
y dos lunas inquietas sobre las mejillas arreboladas,
sobresalto natural que  a ciegas palpo olor de hierba,
manzanos abundantes en esa gran región
que someten una vida con otra vida,
trigales áureos, pecho de mis alas, privilegio de soles candentes.





Poema 58 – de mi libro PASIONARIO -Ed. ROJAS BOGLIACINO- Prov.de Entre Ríos- Argentina

¿DONDE VAN LAS NIEBLAS?





Solo pido tu dulce mano para entrar por las puertas
de tu mundo con trazos de agua celeste y corales.
Acariciar el durazno zurcido en tus palmas gruesas
y al envés de este paisaje de dulcísima azúcar morena,
de su sostén dependen las variables en la excéntrica legua
de cuatro estaciones donde eres mi primavera perfecta.

Escucha cantar el gallo al fondo de mi palabra que te nombra.
No me incumben ni pregunto por las cuestiones de la nieve
solo quiero saber donde se posan las golondrinas migrantes
en las pérgolas de tu escote o en que balcones de tu cuerpo volverán
a su regreso los consorcios de exótico plumaje.

Grábate el retrato de mi rostro y la nariz de tótem que se prolonga,
estas dos canicas coloridas hundidas que resaltan del fondo
de las órbitas y bajo una lluvia de lava constante
sobre el alfeizar tómame como estatua de marmóreo bronce
gelatina en acrobacia.

Sabes que adoro tus largas piernas de sabores frutales,
solo pido las llaves de tus pórticos y las ventanas de tus cristales.

¿Donde van las nieblas en anuarios de tiempos que no mueren?

En esos prados conjeturo hay algo que moviliza los músculos labiales,
puedes, por razones selectas, ser el tramo que urde mi dedo con tu aire
y en este nación terrenal al sedoso durazno de tus falanges
lo sostengo con la yema rojiza del membrillo, sapidez de tu arte.
Como un jirón de viento que va a hundirse en la luz con los haces del día.

Abre tus puertas, amor de toda la vida, no dejes ni una minúscula sombra
en las hojas de otoño espeso que en su llama arden fuera de lapsos invernales, sitios donde las agujas se paralizan bajo el desfiladero
de lunas menguantes.
Alto cerro brillante, acequias que solo mis dedos conocen las varas inestables de tus periodos climáticos, vaguada y llanura florida.

               Sables del río a la luz del incendio por mi boca soplan su flama.





De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
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POEMA DESTACADO POR SU CALIDAD LITERARIA EN UNIÓN HISPANOMUNDIAL DE ESCRITORES- SEDE TRUJILLO – PERÚ INSOMNE MEGALÓPOLIS


Los cien barrios de Buenos Aires
tienen un dejo a tango de tarde,
flota el humo del cigarro y la ceniza
teje paisaje de frescura.
Afina la bordona al canto de calandrias
hay dos alondras en la puerta de mi casa,
los cables cuelga laberintos
de sombras que vagan.

Retratos de antiguos soles,
luces en vigilia, arrabales
de Corrientes antigua, bares
mitológicos aposentados en los chaflanes.

Del florido Palermo los naipes
se barajan, cara prieta de puñales
el mazo bien mezclado, el cubilete
se revuelca en la ribera de san Telmo.
Ya no hay cobres en las aldabas,
la sudestada es sino de sortija.
Esta vaguedad de recorrerte
sin apresurados relojes, corva oblicuidad
la tarde concluye en sombra noctívaga.

Despiertan farolas que no duermen
alertan broncíneas campanas.
Tarda  dilación de espesa madrugada.
Huelen a jazmines lindantes las cancelas.
La ciudad tiene sus teclas de esperanza
en el vergel del patio andan
riberas dormidas de sábanas
como suave mármol acaricia la mortaja
de perros lobizones, finitudes de ocasos
lavan aguaceros  en los tejados,
pero la calle siempre tienta
la pedestre primavera que encaja
deslustre de zapatos, de luminosidad  absorto
regresa el esqueleto ebrio de ginebra
tan cansado se funde al tálamo,
seguro un bandoneón a ciegas
y un violín de cuerdas acompasaran el descanso.


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CONTRASTES VINCULAN






 poema sensual

La noche abre sus parpados,
testimonio velado que progresa
solo dos palabras silabea,
Amor, ternura,
al nido del tálamo
fontana constante,
caudales sin ojos testigos,
siempre retrocede el escaparate
en su imperio noctívago
a conquistar el reducto enamorado.

El sol esboza lumen de prismas
y en mis manos fulgura el oriente.
Hallo iridiscencia de luciérnagas
en los faros febriles.
El crespón bermejo del gallo
augura presencia del beso abatido
en las pérgolas de mis labios.

Ribetes de noche estremecida,
despabilar en copa acuosa
desvelado ya el sueño del letargo
su boca de panales, elixir de atavismo
combatiente leona rugiente,
acoplar adyacencias con el enemigo

Enjugar los labios en copa Prístina,
amanecer ciñendo su cintura
y mis dedos explorando otros paraísos.
Ciega la aurora con bravía,
lucerna permeable de tenue cárdeno
envaina el cabeceo del sol
el portal diurno con soltura.

Abro mis palmos
en quietud plácida, boceto grácil de arquitectura
aún laxa parece erguida
como estatua griega
carnal Venusina,
largos muslos de crepúsculo matutino.


De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  Publicado en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
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AROMOS DE TU PELO




                 

El frío trae viejos recuerdos alusivos,
momentos de amor enardecido,
así como las hojas de un árbol desnudo
caen al suelo con sus historias.
Historias de alegre convivencia,
de cuando estabas como el rocío en las corolas,
noches de controversias
socavando horizontes con tu ausencia
y entre tus alas taciturnas
en un corto viaje abrías los crepúsculos
como una mariposa de fuego.

Tú y yo, cuerpos de vestigios,
acariciándonos la piel despojada de atuendos.
despertábamos entre suspiros y desgarros
con trinar de pájaros que dormían en tus nidos.
Aún huelo la distancia del longevo camino,
los aromos de tu pelo desprendidos.

Azabache de larga cabellera,
es mi paso obcecado que regresa
a rozar los arrullos de tu huella
y ni el frio detiene la marcha,
me siento un pájaro que libre regresa a su destino.

Sobre tu cabeza cantan los grillos,
y te oigo desde lejos taconear la sutil suela.
Mi palabra no te alcanza lejana briza,
claridad de lámpara dio el leño de tus pinos
engrosados, de ardiente trementina,
como si mi boca fuera esclava tuya
y fueses un volcán de lava
donde la palabra se parte elástica,
voy reconociendo tu voz oceánida
y tu tráfago  de doncella hidalga.

Me legaste con tus sueños un campo de rosas
y con el madero maleable de tus castañas
labré con tu cintura mi guitarra
y al rasgar tronó hasta la espuma excesiva
en aquel mar de besos desmedidos.

Guardé los momentos en una copa de vino
y quietas estaciones maduraron el fruto de tu cosecha.


De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

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