sábado, 13 de julio de 2019

LA PRIMER MUSA







Que a su buen sino halle el bardo
la miel en una mano femenina
que su verso ha cautivado
la gracia violeta de la flor sencilla,
Su tinta desgrana pétalos rosas
en la penumbra de la lámpara que duerme,
pero el bardo no trina
como el ave emancipada en los árboles.
Su imaginario libre se desvela
y canta su pluma sonatinas,
siempre humecta de tinta esmalte.
No es su gola de ronco resfrío
la que conquista esbeltos paraísos.

El buen tiempo trae en su paso de linaje
otoñal, el cuerpo del pimpollo amatista.
La estancia persistente de lluvia
acopia roció en los ventanos
y tras el solitario deslustre del cristal
vislumbra élitros de mariposas broncíneas
aleteando en retahíla brillantes encajes.

Hacia el bardo vienen los playones de sus gualdas riberas,
dos amapolas de resaltos labiales en agasajo de ofrenda
le asignan un beso por cada primavera hojosa,
acaricia sutil al bardo la grácil criatura hermosa
que al primer suspiro es la musa en su planeta.

@2017 - de JUNTO A LOS LAGOS -  ED. DUNKEN- FERIA DEL LIBRO - BUENOS AIRES - ARGENTINA
 Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

Publicado Julio 2017

EL RIGOR HUMANO-------- DESTACADO POR SU CALIDAD LITERARIA EN UNIÓN HISPANOMUNDIAL DE ESCRITORES- SEDE TRUJILLO - PERÚ



El bullicio de la ciudad se apaga
en copas arbóreas de linternas informes.
La luz es látigo de rayo constante,
de plata nocturna sus brillantes candilejas,
fuente de lumínicas farolas transitan las calles.
Arde la pira sobre opacidades de briznas avizoran
estrellas de choque reviviendo auroras.

Progresan urdidas minucias. detalles de tajamares,
enmudecen trabéculas óseas se ahogan
antes de trasvasar los pórticos del sepulcro,
gavillas del vicio adentran la noche con cuchillas.

La ciudad despierta en lo cruel del semblante
como quien descubre su sombra en sueños ajenos
deambulan anestesiados pedestres transeúntes,
hora de altos picos en madrugar de barbarie
alertan sentidos débiles caminantes.

La hilera del colectivo es tráfago de oneroso peaje
suceden horrendos hechos en irreflexión salvaje
No hay amnistía en la foresta. crucifixión brutal,
ni arquidiócesis de rezo en la espesura del sudor fatal.

Un repique de campanas alerta clarines quejosos de ruinas,
forcejeo de estrellas ocultan efímera luminosidad de soporte,
lámparas umbrosas zigzaguean la flama
distintos rumbos llevan anclaje ineficaz,
amanece al pie del cañón el vértigo del epílogo
 crujen gastados mármoles de esqueletos alabastrinos.

Fricción urbana nominan  disciplinados eruditos,
en bizarro paisaje solo la pólvora o el sable perduran,
la carne es desecho, el abuso violento diaria rutina.
Colmillos desaforados causales de expoliación temblorosa
ruedan inestables los cauchos del acarreo.

Demencial hierro degusta actos incisivos,
tiempo de irreflexión a puro instinto su ejercitando su malicioso arte.
En el recinto donde se asfixias neblinas, condicionado reflejo,
ruge por dentro la caterva insensible
el rigor humano solo conoce su imagen tras el espejo.


Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry

De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.


PIEL COBRIZA


Como un bajel sin rumbo
navego el torrente de tus arterias,
no hay panorama de agua más bella
en los canales de este mundo.

Me eriza la piel húmeda si te nombro
entre hojas disueltas en tu sangre,
ardientes papeles que vuelan
en remolinos de fuego,
al vientre del océano surcan
barcas bajo estrellas que timonean
al rumbo destino de puerto seguro.

Mi brío se ancla y recala en tu sonrisa.
Territorio de aguas y arenas,
la bruma atlántica no desdibuja tus perfiles
y transito mareas que en tu vientre se agitan
bajo un pacifico cielo de luces incipientes.
Busco el nido de tu piel cobriza,
esos lunares de faros que me guían,
aun en mi ceguera
oiría tu nombre en el curso de los ríos
y en la senda ondulante  de las balsas.
ungidos los labios amor mío,
con esta explosión que ebullición de sangre,
en la extensa pleamar
sobre la inmensidad de playas blancas

miércoles, 10 de julio de 2019

TORRENTE DE RIADAS




 Voy viajando por surcos pedregosos
como un rio de piedras anchas,
sendero de rocas duras
trazadas por el viento.
Cristalino en la mañana
donde los bosques umbrosos
aclarecen por la lluvia
y en los valles fértiles me deslizo
tierno y bondadoso,
alimento acequias en la cesta
majestuosa del trigo,
de mi beben los abrojos
y los pastizales liberados de apriscos.

Por las noches trémulos amantes sonoros
musitan a la ventisca de mi oído
apoyando sus azucenas sobre mis hombros
funden sus manos oscuras y saltan a la claridad.

En mis aguas hay quietud sonora de plácidos nidos.
Aguas en sosiego de lagos son alcanzables
en las riberas que los pies apoyan,
como un mármol de tierra bendecida
corteza de árbol o piedra seca y dura,
viajan por mis orillas la castidad
de corazones abiertos que enrocan
con la vida. En el aluvión inexpugnable

hay pórticos de soles en obertura,
ritos sagrados que nadie se anima
cual sorber el corazón de la vendimia.

Me inclino al huerto de apasionados amantes amores
con flujos teñidos de purpura, atestado de mil ciudades difuntas,
pueblos que se desparramaron en diáspora,
ágoras y puertas refundo sin vitrinas
cuando percibo que las almas se unifican
en un bálsamo acuoso transparente como lluvia
sin sobrecargarme con la vanidad de la espuma
siempre libre como torrente de riadas.



De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según l

martes, 25 de junio de 2019

POEMA DESTACADO POR SU CALIDAD LITERARIA EN UNIÓN HISPANOMUNDIAL DE ESCRITORES- SEDE TRUJILLO - PERÚ NEBLINAS




El bullicio de la ciudad se apaga
en copas arbóreas de linternas informes.
La luz es látigo de rayo constante,
de plata nocturna sus brillantes candilejas,
fuente de lumínicas farolas transitan las calles.
Arde la pira sobre opacidades de briznas avizoran
estrellas de choque reviviendo auroras.

Progresan urdidas minucias. detalles de tajamares,
enmudecen trabéculas óseas en desencaje,
antes de trasvasar los pórticos del sepulcro,
gavillas del vicio adentran en la noche con cuchillas.

La ciudad despierta en lo cruel del semblante
como quien descubre su sombra en sueños ajenos
deambulan anestesiados pedestres transeúntes,
hora de altos picos en madrugar de barbarie
alertan sentidos débiles caminantes.

La hilera del colectivo es tráfago de oneroso peaje
suceden horrendos hechos en irreflexión salvaje
No hay amnistía en la foresta. crucifixión brutal,
ni arquidiócesis de rezo en la espesura del sudor fatal.

Un repique de campanas alerta clarines quejosos de ruinas,
forcejeo de estrellas ocultan efímera luminosidad de soporte,
lámparas umbrosas zigzaguean la flama
distintos rumbos llevan anclaje ineficaz,
amanece al pie del cañón el vértigo del epílogo
 crujen gastados mármoles de esqueletos alabastrinos.

Fricción urbana nominan  disciplinados eruditos,
en bizarro paisaje solo la pólvora o el sable perduran,
la carne es desecho, el abuso violento diaria rutina.
Colmillos desaforados causales de expoliación temblorosa
ruedan inestables los cauchos del acarreo.

Demencial hierro degusta actos incisivos,
tiempo de irreflexión a puro instinto su condicionado reflejo,
ruge por dentro la caterva insensible ejercitando su malicioso arte.
En el recinto donde se asfixias neblinas
el rigor humano solo conoce la entrega subrepticia.


De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.
Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry


sábado, 22 de junio de 2019

ALLÍ DONDE LA LUZ





Cercanas son lóbregas y hondas borrascas
del tiempo donde viven las leves sonrisas de prematuros
muertos. Ríe a ultranza el filo nocturno
y asume su espectral palidez regocijos de venganzas.
Emergen lánguidos niños en la densidad del humo
del ver incienso, tan enclenques sus huesos vagos,
insípida carne magra cuando la consistencia del diente es hojarasca
que estalla contra la veracidad del impenetrable cuero.

Y allí donde la luz del día se ofrece a pleno tacto
la tibia calidez circunda ringleras, hilazas de fría plata
donde reposan el encuentro y el descanso,
bajo las ramas del ébano se enderezan ramas caídas
y en pastizales quemados reverdece lo mágico.

Así como los infantes enderezan su camino
sin trepidar ante óbices tramperas desconocidas.
Yo piso huellas en mi senda recorrida,
mientras abro mis ojos cegados en mí ante postrer día
con la luz de tu amor y tus labios otorgados
hallo en esta vida variables de significados
tal como mis tímpanos, hundidos y desplomados
han respondido con gracia sin estampida
y junto al sosiego que apacigua horadaste mis represas.





De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

viernes, 21 de junio de 2019

LLUEVE EN LOS BRAZOS DEL AMBAR

          

Llueve en los brazos del ámbar,
el agua baja en filigrana
su laca madura en hilos de plata
y abajo..
Abajo nosotros sorbiendo las naturales pociones..
Temblaba el rojo
por los márgenes del tronco y sus posiciones.
El cuajo en nuestras arterias de alimento
recostados en la espalda del vegetal/
Vivimos el tiempo del prudente silencio,
nos ungían aceites de antiguas lociones
y la alquimia de callados besos
se proclamaban sin letras,
abandonaban el anuncio de inútiles palabras,
solo velas de fuegos carmesíes y
pabilos púrpuras de anchos labios
navegando abiertas corolas,
baño de diamantes,
manantiales de  agua sumergida,
explosión pacifica al aire
hervían vapores de lago cálido/
De lo bajo el  pasto en espuma era nuestro cómplice/
Del limite celeste de altura
el cielo en mueca de diluvio sonreía/
Nos catapultaba como un río de dos corrientes
en laberintos de abiertos balcones,
mi pecho era una rosa abierta cincelada
y tu abrazo invadía el espacio en ademanes florales/
Encastrábamos dos reinos de suaves piedras.
Dos cuerpos paralelos sin lejanía de tierra  y
la estrofa ausente en la mirada acortaba la distancia,
mientras el infinito llovía en los brazos del ámbar.



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