viernes, 23 de agosto de 2013

FRUTOS DEL ENEBRO...


    FRUTOS DEL ENEBRO...     (RICARDO ALVAREZ).

Bajo la noche en que estoy amparado
hallo en una blanca estrella tu recuerdo del alba.
Desterrado como los viejos puertos sin uso
siento rozar antiguos ritos de corolas en mi alma.
La marea vuela con alas de eco difuso,
canta con sirenas moldeadas en tu forma de hembra/

En ti acumulé todas mis banderas enamoradas
con el afán de un infante sin pompa inaugurada,
hasta que el reloj tocó su hora de partida
me ceñí a tu deseo que se iba haciendo neblina;
como una lumbre diáfana de derrumbado faro
abandonado de besos te miraba de la lejanía/
Antes del agua reviví tus pies de embriagada playa
con mis velados párpados,
mi naufrago corazón se hacia gajos en rayas/

Antes de tenerte compartida diluí los escombros
en lo mas interno de mi sombra/
Oh amor mío, el canto se ha hecho tan estrecho
qué en mi oído de desvanecida caracola
me quedó un silencio de copa vacía/ Fuiste en mi tacto la
ceñida cintura de turgencia/
Me llevo tu beso único de copa tinta 
cuando entra la negritud del agua salada
y conjugo en verbo tus deseos de latido
y en adjetivos tus contornos recorridos/
Asé parto en la feroz ruta de un gris enero
más sólo que una barca de papel irónico.
Con los frutos de tus besos y la alquimia de tu ternura,
girando en mis pies descalzos la magia del enebro.


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DENTRO DE TU ALMA...


    DENTRO DE TU ALMA...     (RICARDO ALVAREZ).

Te amo en el vibrar
silencioso del abanico
entre el sigilo de las ramas caucas.
Algo de la verde foresta
te implantó acuarelas
de pinos y bajo mis pies
recogí hojas de estío.
Te amo en tu país de sombras
o de grillos,
en el giro de tu boca
repartiendo felicidad en gritos.
Te amo al límite del dolor profundo,
en la comunión de las aves amarillas
perpetuadas en el cielo.
En la castidad de tus manos
doblando girasoles,
en los campos de agua magna
donde aclaré la inútil vergüenza
de extraviarme en tu propio pelo.
Con sales de olas amo
tu piel de salvaje begonia
hasta las espinas que lleva tu espalda,
y en el dominio de tu boca
ensanchada de plata
desde los crepúsculos
hasta los ocasos,
donde el misterio del viento
hincha sus rosados pómulos y
sopla horizontal la nave
de dos velas jalonadas.
Del tiempo que la música
se enamoro del sonido
y nació el hijo digno que llamaron canto.
Te amo aun en los muros de la fusilaría
donde la palabra es un rumor mudo.
De mi dolor que se esfumina
mientras remiendas mis pantalones
con manos artesanales.
Tienes la formula exacta para llegar a mis talones
y soplar hasta mi cuello vuelo de libres mariposas.
¡Amo!
Ningún pie amé antes que tu paso.
en las décadas que frecuentaba los puertos,
hoy abandone viejos retratos
desde que llegaste con tus mareas.
Te sigo con marcha leal tras las fronteras
hasta el espacio que crió tu cabellera.
Juntos tallamos viejos maderos resucitados
renovando fuerza en nuestras venas.
Bajo un cielo azul compañera,
las trenzas de la lluvia
guardaron tus lágrimas en el libro de la tierra
y en el árbol de la memoria
plantado en nuestro jardín de diamantes,
donde veo brillar tu sombra.
Cincelé un trozo de viva madera
grabando tu nombre,
con la fuerza de mis manos
y la suavidad que habita tu alma

jueves, 22 de agosto de 2013

ESTUPIDEZ VIRIL - microrelato...


       ESTUPIDEZ VIRIL...    (RICARDO ALVAREZ)

Hamacas de brazos pendulantes encausados en la corriente de la avenida.
Con los pies amputados parecen zapatos resbalando en la arena sumergida
Espalda de maniquíes y  anteojos en hoyos huecos.
Luciendo enorme ropa en diminuto legajo, testimonio falso de una extinta raza perdida.
Paupérrimo disfraz de inopia en los cafés y las parrillas, los bares populosos con muchedumbre de poca ingesta.
Lustrando manos anunciando al mozo su llegada, con tanto afán  aplauden
que parece el recital de su vida.
Sentados en la tabla incómoda como si fuese sofá mullido, recuestan sus corvas espaldas de escaparate, estirando las piernas laxas y los decorados dedos de maquillaje.
Leyendo el anuncio de la carta en hebreo, eligiendo el menú torcido,
Inclinando los ojos por la derecha, selecto de números
Y a la izquierda una ruleta les indica la suerte del estómago.
Suenan los bips en sus capas de oferta ampulosa, vidrios coloridos de los teléfonos de mano.
¡ Tecla y habla, habla y tecla ¡
como piano y micrófono, de a sorbos un poco de soda barata y agua de Alaska.
Paraguas o sombrillas,  puro mango dorado, colgadas en abundancia de las  sillas como perchas que parece una selva en medio de una lluvia.
Oscura tela, si se abre filtra el agua en goteras, mojando mas que la ducha.
Típico ademán de parroquiano y langa.
Siguen bordeando el aposento, acomodando las nalgas doloridas.
Sobre la mesa un atado, tabaco caro y fuego deslumbrante de chapa brillosa,
parecen reses en concurrencia a la cola de la  barrera del matadero,
temblores de pezuñas y sudor anticipado
Mirar encauzado al reloj esperando en el invernáculo, donde gira el circulo perezoso del tiempo
¡ Distinguir una dama entre tanto sexo de oferta caminando ¡
Deglutiendo el paisaje de edificios, disfrazando la abulica espera de las glándulas erectas y las axilas perfumadas, excitado enjambre, con tanto paseo en la vereda, 
tanto pecho, glúteo y cadera excitante. Como en cabaret de lujo con pase barato.
La axila perfumada y el elixir diluido en la piel van huyendo en cada minuto, siguen todos varados como barco en muelle cerrado a la espera de la cita atrasada de una mujer de piernas largas.          Como si fuera una conquista ilusa, ya fracasada,
¡ Fervientes creyentes equívocos que él SI es masculino ¡
¡ Ah, si supieran la verdad ¡
no verían pasar enrojecidos la vendedora ambulante
Con la barba crecida de las horas sin navaja, ignorando que el NO ya les pertenecía, siguen y siguen los socios como frailes fraudulentos en una capilla masculina, con los ojos de vaca estúpida mirando la puerta
Y los socios como párrocos fervientes de una iglesia en cafetería, ya no miran la ventana y se observan como cómplices ladrones robados.
Tras el vidrio han pasado...
 trescientos hombres, cuatro mariposas ondulantes, dos policías, cien estudiantes y hasta un cura.
La barba crece y crece y la DAMA de piernas largas parece que no encontró la puerta.

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UN HUECO...


    UN HUECO...     (RICARDO ALVAREZ)

Destella el árbol de la tarde
la sonrisa de mi padre y su madero de tesón.
Que distantes los ecos de la lengua
del cedro tallado con la garlopa.
Se aproximan los momentos del otrora y la dicha,
el breve poema expulsa mis dolores y
atrae en imán su habla de sabia y ternura.
Un hueco que dejó la vida y su ausente palabra y
un verde idioma que me enseñó su esperanto.



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VACÍA...



         VACIA...     (RICARDO ALVAREZ).

Un rostro gira cada mañana
en hábito de inútil rodilla.
Desteje su memoria
el hilo negro de su propia sombra,
Su cara no halla el espejo…
Su pecho de agujero traspasa la espalda.
Es la que tuvo su pasado de todo,
la del ciego corazón que no pudo ver nada.
Huérfana quedó de labios y sonrisas a
las ventanas abiertas de la espera oblicua
legaron su corvo dorso, y
el frio congeló sus antiguas mejillas rosas.
La cama poderosa abrió su boca y
extraviada la atrapó en el abismo de su propio lodo.


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TANGO...


    TANGO...     (RICARDO ALVAREZ).

Evoco una senda al dominio de las cañas,
a la luz de los guayabos dejando
su marca de negros dolores en las claras enaguas.
El ceibo reinventa el aroma del joropo Venezolano,
y los asesinos dientes del cocodrilo universal
trozan los tiempos del cerezo en Japón.

Encima de mi hombro la sensual mariposa
hizo su curva de vuelo y narco amapola,
dejó las narices del mundo en las nubes,
el árbol del pan alimentó el derrumbe y
el caos instaló tan alto su trono
que incendiaron las ciudades su rumbo afligido.

La pena aovó la gruta del dolor excavado de los recuerdos y
de mi ácida boca de reproche brotó un resalto de reflejo y selva.
Los espectros rodaron su suerte de moneda
en cada amplitud de mis gestos.
La parca anduvo buscando su mordida de manzano en mi débil humanidad.

Pero veló mi corazón por su gemela hembra
sin dejar evidencia al mañana.
Nos dió la llave de la celda vespertina y
la luz asomó con su  fuelle  encendido de lampa y sonido.
Gasa estéril en su boca
que deja la nostalgia de un tango sin heridas/
El rayo abre su boca de escote y
el bandoneón sopla la melodía de la moneda afortunada.

                  ¿Que quiere decir este tango sin bandoneón?
            No quiere decir nada,
solo expresar libertad en el verso, la prosa y la palabra.


miércoles, 21 de agosto de 2013

JORGE...


        JORGE...   (RICARDO ALVAREZ).

Ahora Jorge vuela
en cuatro alas de mágica mariposa.
En un corcel dorado,
hecho de espigas libres y soleadas,
vuelve su propia voz
subiendo el arco eólico del vástago,
en la altura conquista
el aire de las aves y
son sus alas en mi cielo sin borrascosa
deletrea sílabas propias
que mi verso atrapa de memoria y
como hiedra afable se enreda en mi verbo
sin época
hasta el feliz hartazgo.

Giran en círculos aspas de molino
cuando murmura con la tempestad del vino,
asciende su fuerte aliento de rama ornada,
rompe su peñón de vidrio y
amanece en un trébol afortunado de hojas.
En sus manos teje un forestal tupido,
creciendo con sus ondinas boscosas
refrescando la piel suave del hollejo.
Yo te veo amigo,
con los mismos ojos inclaudicables
con que hoy reviso el papel.
Con la afable mirada contemplativa
conque tus manos saludaban el ayer en pergamino.
Manos estremecidas de canto vívido
manejando la hoja nevada del cerezo nipón florecido.
Te he visto mas allá de la gama del arco iris,
en la anatomía de tus alas reflejando ultravioleta.
resbalando en carne y hueso tu arte de patineta.
Te vi saltar los alambres de la pradera obsoleta
y tras el vitraux de tus ojos merecidos 
con dos pupilas de niña embelesarte.
Te he visto soplar un papel y
armar la sonrisa de un payaso erguido.
Mover tus pies de ozono por la baldosa,
hallarte tras el dorso de todas las cosas
reflejando del ocaso lumen al límite florecido
en tus sueños emplumados seguías levitando.
Ahora jorge, amigo,
sigue volando en la espira de un carrusel divino
porque del suelo en que tus piernas han partido
dobló la tierra sus pies torcidos y
en tu mundo de riqueza estacionada en latido
con hombros de alerón abierto ibas rasando
tu vuelo de querubín con oxigenado respiro...
Llevabas tanto aire tras las rayas del tigre sumergido
que en tu espalda de destino
que volvías de las rejas con locura y desatino
a enriquecer los copos nevados de las nubes.
Con la gracia ágil de un saltimbanqui y
la prestidigitación de un mago te vi refrescarte
en los peldaños mojados de la escalera de la muerte.
Hacer de un charco un azul estanque
y en la vía Apia de las turquesas
suspirar ellas por tus desvelos

Hasta luego amigo...
Mientras té ausentes
he de satinar tus trofeos de orbe mimado.
Con un calidoscopio admirar tu interno planeta.
rico en jugos preservados para un niño.
¡Te digo amigo!
Que  entre las horas predilectas de mis recuerdos
tú ocupas el trono de la conquista,

En un rato nomás Jorge,
en los cristales rayados por la brisa
veré tus salientes manos en las aristas...
En el jardín otoñal de los verbos,
el verso vivo respirando
música y vibraciones/


 a mi amigo ya fallecido, jorge Correia da Silva


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