martes, 21 de mayo de 2019

PAZ AL ALMA




                      

Hábil embalsamador, en el ápice de esta quieta noche,
estaña con tus extremos de roce inadvertido,
los escudados ojos que lucen su extravagante fantoche
y con una hebilla de sombra cose tinieblas de olvido.

¡Oh, zalamero sueño! Corta con tus hélices
voluntariosos mis párpados tenazmente afligidos.
Termina esta lisonja  de espera que se impone
antes que el cinturón del tálamo se anegue de gemidos.

Sálvame de esta mordaz dormidera con tu presencia
mística, lava con lejía mi almohada de pasado grave,
desanuda los torniquetes del suplicio la insomne conciencia,

con un tarugo obtura las sombras que agreden la calma.
Diestramente con tus dóciles cerraduras de lino suave
gira las válvulas y precinta con blandura el cesto que da paz al alma.



De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

EL BESO ABATIDO




                 

Solitario corazón soy, sombra bajo sombra,
un beso partido en la copa,
creación cercana al racimo.
Sol del vino que en la madrugada
bebe la ascensión potente de tus labios.
Nadie más, instante fémino, dejó su marca
en las aristas del cristal donde yace el beso abatido,
un vuelo aletargado de gaviotas
y nadie más que tu conoce su planeo.

Entre luces fulgurecen astros febriles que se abrazan.
En reflejo se muerden la pulpa carnosa,
esta revisión no claudica a los pies de las tinieblas.
Súbita mujer, perdida entre mis venas,
agua en riada enjugada en dulce breva.

Tú arriba y yo abajo como una piedra suculenta,
horizontes de atalayas vislumbran falanges del deseo.
Te veo del abisal pozo libre donde pájaros del fuego
otean la consumación del hecho y emerges,
suave eíder de todas las rinconeras.

El clamor pasionario su marca retoma
canícula que sudas en la sangre abierta,
caterva de ráfaga turbas los cuerpos.
Siempre claro día, mariposa rodadora,
entre guirnaldas de polen precipitas néctar
a mi boca estrafalaria esplendor de luna acechas.

Solo tu amor es llave que a mis manos desencadena
el frío círculo del guillote donde  soy mi propio carcelero.
Antes de ti era todas las guerras en una sola tristeza,
riberas de tu vientre a mi soledad destierras.
cuando tus dos lámparas se inclinan a la órbita de mis ojos,
en la contemplación aprecio la belleza de tus contornos
y nada fuerza a mi vigilia ser guardián nativo de tu virgen tierra.




poema70 – de  PASIONARIO -Ed. ROJAS BOGLIACINO- Prov.de Entre Ríos- Argentina


2013-  Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

miércoles, 15 de mayo de 2019

BIENESTAR DEL SILENCIO




Bajo una luna color ceniciento
a cuya oscuridad el mar se eriza
gira el blanco satélite en extensión antípoda
y aparece un sol de fuego
en el celeste y cóncavo cielo.

El tiempo sin desmesura trae sales del viento,
no quiero atrasar mi paso con duda
ni soltar lagrimas de lamento anticipado
porque aun su boca forzada respira.

En la briza matinal luce fresca  y lozana,
ella estableció en las nubes del firmamento
el amueblado de mi sonrisa,
cálida templanza del astro
incorporó en la vivencia de sus membranas
el bienestar comunicativo del silencio.

Yo la veo incorporarse con la cualidad frondosa del pasto,
en  verdes jardines de tulipas,
y cuando rompe las fronteras mudas
entra en actitud rozagante a mis telillas de atabal
y le ofrendo la palabra amorosa de firme cimiento.




De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  Publicado en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.´

viernes, 10 de mayo de 2019

NOCHE CURVA





El agua salta y brilla en la fontana de tus ojos,
ahogadas están las joyas de tus pesebres matutinos.
El crepúsculo va con demora y crines de brioso caballo
amalgaman reteniendo olas descomunales de sal marina.

Herramientas salitres le robamos a las aspas del molino,
nuestra vasta intimidad  buscó campos sin abrojos.
Precursores adalides íbamos distrayendo el ocaso,
todo es nitidez en este punto balanceado de partida.

Nos tuvo paciencia el arenal súbito del destino
ignorando la condena sin reproches al espejo,
fuimos protagonistas de cien batallas náuticas
cuando tu rosal maduro exhibió su flor nudista.

Abrimos cien botellas de vino en nuestras bocas
y el humo del incienso iluminó el cálido Jacinto,
telaraña de sudor resaltó el jugueteo enardecido
y la noche curva fue ahogándonos en copas de tinto.

De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

miércoles, 8 de mayo de 2019

TOCO SUS SUEÑOS



Oclusión refleja de pestañas
inserta la luna tras los parpados,
amanecen cantares de gallos
en la luz horizontal del oriente
cuando hebras crepusculares asomaban.

Y fue la gota del rocío mojadura
del pétalo casto, el jardín era un vestido
de lentejuelas alumbrado con pabilos.
En un redoble de tambores vibraron los ejes de la casa
pero suave dormía la bella transparencia en su envoltura.

Derrochaba encantos bruñidos en las sabanas
desprendiendo virtuosas fragancias jazmíneas
cual si toda la majestuosidad de la flora planetaria
labrara sus aromas en el pórtico del hálito
y el reducto de su boca exhalaba viñas maduras.

Un suspiro de ventiscas agitó la féminas rosas de su fragancia
cientos de hojas cimbraron en el ramaje del asombro,
danzaban antiguos recuerdos de caminatas en frescas alamedas.
Purpura vigilia eran sus manos nocturnas
repuntando lumen en la oscuridad como diamantes pulidos.

Mis manos abrieron las cortinas de su desnudez
y rosáceos velos murmuraban ceremonias
en una ciudad marina que mi amor asedia.
Muralla abierta en dos fracciones carnales, rosal topacio de sales,
gemas que ningún hombre ha tocado.
Sus parpados eran contemplación ambarina.

Trinó el mirlo en el majestuoso amanecer trasnochado
ebrio de húmedos parrales y bajo las leyes absortas del día
el astro rebasó nubes nacaradas sobre las colinas.
Reverencié los esplendorosos cerros anclados en mi amada
más que al fuego que se derrumba en cenizas.
Ella es una dona revestida, color piel silueta de mis deseos.
Inmóvil como agua de lago, rozo su vientre y toco sus sueños.


De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

viernes, 3 de mayo de 2019

TUS ÓRBITAS LIDIARON




Bajo una lluvia de lágrimas empapas la tarde
y tu memoria anegada de acequias turbias.
No hay proyección en las el espejo de tus luces
que levanten mis parpados de brumas.

Ya mi voz no sostiene el peso de tus lastres
más puedo soliviantar tu mundo de accidentados bruces.
En la conquista solitaria, placebo de mis caricias,
el tiempo de los baldíos se perdió en un instante.

Tus órbitas lidiaron contra los fríos muros de los cristales
teñidas tus palabras edulcoradas, en tu gola inerte
se hospedan palabras de plumas abatidas.

Un recuerdo de último adiós mientras un suspiro combate,
reclamo tu llamado entre todos los nombres.
Abrazo enamorado te brindo, femenina majestuosidad de arcilla.


                                                                                                                                             


De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

miércoles, 1 de mayo de 2019

A PIEL MOJADA





Ella vendrá pronta y ligera
aún extraviada en el camino,
su sombra será minucia de olvido
cuando a mis labios llegue con su gracia
cantarán desde los arboles las aves del trino.
Burbujeante vendrá como espuma de mareas,
rasgos de lluvia como una colmena de turquesas

Ella tiene detalles en su cintura de agua
como un pétalo que los años no doblan
la escarcha derretida,
Caerá a mis brazos verdes de alabanza
cual nocturna cigarra que por las colinas
del cielo se desbarranca.

Eclipse de rosas con frescor de opulenta primavera,
astil erguido con la bandera de mi patria,
su mano toca sílabas que tintineaban,
copa alcuza con aceite amarillo,
su paso es huella relente del agua descalza
que desborda mis playas con tórridas arenas
y aún abatida puebla de caricias mis aldeas.
su mano vuela de mis ojos al mediodía.
Arena y sol  palpitan en las corolas que los gestos insinúan,
dimensión en brazos del tiempo dilata el cuerpo sin edades

Su virtud es el vínculo artesano del engarce,
tierra y arcilla, polvo del ventisca, rociada en garza primavera

A piel mojada abre su camisa candente,
y dos lunas inquietas sobre las mejillas arreboladas,
sobresalto natural que  a ciegas palpo olor de hierba,
manzanos abundantes en esa gran región
que someten una vida con otra vida,
trigales áureos, pecho de mis alas, privilegio de soles candentes.





Poema 58 – de mi libro PASIONARIO -Ed. ROJAS BOGLIACINO- Prov.de Entre Ríos- Argentina