domingo, 1 de junio de 2014

MI PIEL EN TU REGAZO


Dibujo de colinas,
dulce amor deslumbrante,
de colinas violetas
donde mi temblor calmaste.
Precipitaste tus fuegos
de corolas y pasiones
en la dura piedra de mi alma.
y lentamente suavizaste
las espinas de mis rosas.

Figura mía,
de pastizal en saeta adormecida,
tu variaste el destino
de la flecha colérica antes
que el humo de mi alma
se incinerara en hoguera.

El cielo trajo tu presencia celeste 
de cálidas primaveras
a las hojas frías de mis pies sin morada.

Antes de ti la noche espantosa
temblaba en los clarines del alba,
en los gallos que honran al sol
cantando imágenes nocturnas
del oscuro sigilo con que mueve la broza
su filo de navaja,
de espadas lacerantes
que me marcaban
como hacienda de hierro tallada.

Tu magnitud fue copa de vino plena
amamantándome de uva materna
en tus pechos donde la luz resalta.

Como cascabel ebrio de miel
saciaste mi sed de árida tierra.

Abrió la luz una tregua ardiente
en mi corazón,
antes mío
amor de única corola,
ahora tuyo,
juego de lanza donde mi piel
se resume en venas dentro de tu regazo.
  

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ERES MI RELIGIÓN


Tus ojos son el espejo en que me mido.
Tu mirada de espiga clara
es hija del cielo entreabierto
donde resaltan estrellas de vidrio.
Tus labios son una rosa cargada de rayos
argentos que semejan una ostra de plata.
Con la perla amarilla miel que viertes
mi enamorada,
en mis labios de copa,
como si una nube descargara en mi boca
todos los poderes del vino.
Tu rostro se emparenta con astros blancos
y en la majestad del lirio encendido
surgen alas migratorias de vientos vastos.
Suben de tus pómulos dos tórtolas albas
y emergen en tu frente golondrinas del rocío.
Vuelan en torno al círculo de tu tejado y
 en tu pelo de agua se bautizan en dorado.
Ven a mí con tus manos de lene aldaba,
trae la magnitud de tus senos en abra
levitando, vida mía, con tus pies ligeros,
herederos de la tierra y su sangre moldeada.
No por ser nieta del diamante
olvides tu alma de conquista
porque andará la ceguera en mi vista
y en mi corazón te seguiré llevando
como un himno constante
glorificado en los pelos
incrustados del pecho.
Mecenas soy de tu arte,
tú la religión hacia donde vuelco
la oración que rezo pausadamente.
Porque yo te amo más que al dije engarzado
y mucho más,
que las violetas cantando a tu lado.

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CÓDIGOS DE BUENOS AIRES

                                   
En las porteñas calles de los plátanos
jamás se oyó
un roce mínimo de alamedas.
Se pasea el asfalto sin cadena…
Sin cadena
sobre la alfombra
adoquinada, mole de pies esclavos,
Vía Apis, camino de molienda…
De molienda pedestres.
La huella de la senda es sombra,
ahí camina la hacienda
el edificio es la condena.
La luna como el círculo
proyecta canastos de mimbre
al cordón de la vereda.
La sangre explota sin estirpe,
se apagan luces del vínculo
entre avenidas desérticas.
Solo cartones
en la alta iglesia del obispo
descienden a la
torre del ministro/
La tarde trae prédicas
de misa,
caótica locura.
En el camino de la cornisa
antes que entre el cura
penetra negra brisa.
La noche empolva
sus mejillas,
se derrumban
el metal y la broza y ya no brillan.
En las angostas rúas
el fulgor de las farolas
perdió luz por sus aristas.
Ya no suena Troilo
en las vitrolas,
del orquestal Piazzolla
quedaron migas en un porfolio
de viejas trolas.
El piantao se diluyó en las brumas
y en las callecitas
el último guapo se hizo marica.
El cambalache del vinilo
se hizo himno de pergamino,
ahora el viento transita cordones de angustia
entre las torres del imperio capitalino.
La yuta manguea fugazza
con pizza desde épocas de antaño,
los pibes giran en una insana calesita
aspirando blanco polvo por un caño.
Se perdió el lunfardo en los rieles subterráneos
y Discepolín anda en algún retrato olvidado.
Siglo veintiuno, cada uno fana del canasto
ajeno y del bolsillo del laburante honrado.
A la intemperie oculta se escondieron versos
y prosas y no hay albañil que las construya.
En la Corrientes obesa se apagó el alma nocturna,
cambiaron “códigos” por normas urbanas. 
La ciudad que no dormía perdió su forma,
me agarra de la Lavalle cinéfilas nostalgias
donde ahora te encanutan modernas pandillas.




PLÁTANO- nombre que se utiliza vulgarmente para un árbol típico de algunas ciudades porteñas.
VITROLA- aparato que pasaba discos
PIANTAO – loco
CAMBALACHE- desorden. Alusión al tango siglo veinte cambalache
YUTA – policía
MANGUEAR – pedir sin vergüenza
LUNFARDO- giros idiomáticos usados sobre todo en BUENOS AIRES
CÓDIGOS. Refiere conductas que eran tácitas.
ENCANUTAN- en este caso es te apuntan y te guardan
TROLAS- mujeres de la calle


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NO QUIERO UNA VIDA OPACA


La sonrisa de la noche
Es hospita a mi mirada franca.
El verso de mi pluma es sincero,
Dulce mi brazo al estoque
La crueldad no cultivo en mi campo
Ni un odio cosecho en enero.

La reja de mi claustro es de barro
Mi moneda corriente el honor
Si entrara en el bolsillo de mi alma una duda
O vacilara mi tenaz rebeldía de humano
Que me guien las estrellas al fervor.
No quiero cicatrices de cobardia.

No quiero para mi una vida opaca
Ni el reflejo de la sombra eterna
Ni refugio , ni rencores ni olvidos
Desde las sombras del pasado emerjo
Con garra de tigre araño la ribera

Y me suelto en la senda de los caminante.

UNA BOCA PARA UN BESO


Beso cercano. Labio con labio/
Comisuras pegadas.
Aducción de labios/
   Humedad compartida
     aliento y aire de a par/
Cambio de fluidos,
pareja de celosas tórtolas.
No es solo transmisión de fluidos un beso/
  Es acuavino de amor.
Antesala del vuelo al pasaje de erotismo.
        Boleto de ida voluptuosa.
         Parada única del sexamor.
Avión de conducto que despierta excitación.
Beso unilateral compartido/
Ladrón robando
un diminuto esbozo carnal/

Beso ciego y leal.

Camina mapas de fuego sin tregua/
Estampa sello prisionero
en una cárcel
de cuatro gemelos bordes
que expanden sus alas intimas
liberadas in crescendo/
Beso que esconde fantasías.
   Beso de la boca al púbicofalo.
En los muslos se hace beso fértil,
libidez de pulpa/
       Beso de amante y compromiso.
Beso ebrio y platónico.
Colección de besos.
     Pinacoteca ero labial.
Beso de cerezo y rosa
como estambre meloso.
Beso de trote y cabalgata 
repetido en exceso/
Sorbidos día y noche,
como enjuague eflúvico endulzado/
¿Quién no tiene una boca para probar un beso
y un alma sensible receptora del mensaje?
Todos tienen una boca
de dos uvas estiradas al viento

buscando el camino del beso con intento.

ACIBARES


Me miro escuálido al espejo
y no me reconozco.
Serán los vidrios
De esta intima pena,
Marcando lacerantes huellas
en túmulos vacios.

Entrañas áridas
dejó su aroma vagando
en la extensión de los rastrojos.
Escrudiñare con paciente tiempo
esta cuestión vacua
que se expande equipada
de acibares que llevo dentro.



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ENTRE DOS CIELOS



Raya dormida en mis manos,
crisálida del agua,
tu nombre es de marea y
piedra que no se lima.

Forjada en la mañana,
eterna enamorada,
mirada parda donde
tu saeta se clava
hasta las pestañas/

Tus peñas son rocas
de mi cráter,
amplia estría de lava
te derramas en las landas
de mi pecho con fuego de pétalos,
clavando dagas con
ese oteo de florines esbeltos/

Oceánica mirada,
fundes las entrañas
con esos espejos pulidos y
cual si no bastase
traes tiernas hebras de pelo
que incendian la noche
en todos los ámbitos/
.
Golpe de lira en tu voz/
Remolino envolvente tu mirar,
ojos dormidos en la transparencia
de los parpados/
Tus sueño flotan entre el canto del grillo y
la imagen espumosa del mar.

Cabello de brisa,
en su despliegue
imperas el reino de los vientos
en la mitad que ancla
entre dos azules cielos/


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