martes, 16 de abril de 2019

VERSOS QUE TE DEBO






Reivindico las virtudes del viento,
sueños de calandrias en parejas,
voces melódicas y tintineo de campanas
desentendidas de torbellinos no se quejan.

Al pie de la alborada se forman los cimientos,
estructura musical en llanos del trigales
cuando rota el girasol su cabeza gualda
felices parejas estrenan sus besos.

La canción despierta a orillas de ceibales.
Reposan las aspas del molino al agote del viento.
La naturaleza tiene sus imágenes y discursos,

jergas que a veces borrosos leemos entre el incienso.
Elocuentes trinos que al pabellón penetran en su curso,
y yo, amor, te daré los versos que aún te debo.




De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- A publicar en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores

lunes, 15 de abril de 2019

ACEPTACIÓN DE MANO





Solo pido tu dulce mano para entrar por las puertas
de tu mundo con trazos de agua celeste y corales.
Acariciar el durazno zurcido en tus palmas gruesas
y al envés de este paisaje, dulcísimo néctar, azúcar morena,
de su sostén dependen las variables en la excéntrica legua,
cuatro estaciones donde eres mi primavera perfecta.

Escucha cantar el gallo al fondo de mi palabra que te nombra.
No me incumben ni pregunto por las cuestiones de la nieve
solo quiero saber donde posan las golondrinas su aleteo migrante,
en las pérgolas de tu escote o en que balcones de tu cuerpo
volverán a su regreso consorcios de exótico plumaje.

Grábate el retrato de mi rostro y la nariz de tótem que se prolonga,
estas dos canicas coloridas profundas que resaltan del fondo
de las órbitas y bajo una lluvia de lava constante, sobre el alfeizar, tómame como estatua de marmóreo bronce o gelatina en acrobacia.

Sabes que adoro tus largas piernas de sabores frutales,
solo pido las llaves de tus pórticos y las ventanas de tus cristales.
¿Donde van las nieblas en anuarios de tiempos que no mueren?
En esos prados conjeturo hay algo que moviliza músculos labiales,
puedes, por razones selectas, ser el tramo que urde mi dedo con tu aire
y en este nación terrenal al sedoso durazno de tus falanges
lo sostengo con la yema rojiza del membrillo, sapidez de tu arte.

Como un jirón de viento que va a hundirse en la luz con los haces del día.
Abre tus puertas, amor de toda la vida, no dejes ni una minúscula sombra
en las hojas de otoño espeso que en su llama arden en lapsos invernales, sitios donde las agujas se paralizan bajo desfiladeros menguantes.

Alto cerro brillante, acequias que solo mis dedos conocen las varas inestables de tus periodos climáticos, vaguada y llanura florida.
Sables del río a la luz del incendio, por mi boca soplan su flama,
renacen ascuas de anales en todos los parajes que esfuman las neblinas

y es la aceptación de tu dulce mano continente que me abarca.

domingo, 14 de abril de 2019

CRÍPTICAS INCERTIDUMBRES





Creer a ciegas sin cuestionar el principio difuso
incluye conocer la veracidad sumergida,
ambas son dos partes de un mismo todo.
La creencia es la fe que sustenta el espíritu,
el saber implica reconocer el error en la pregunta.

La elección no es confirmación decisiva,
a contraluz oscuro la variable es la verdad incierta
que la visión piramidal del ojo cuestiona.
Pensar es el cráneo que razona con lógica
y en reflejo responde lo que adiestra la memoria.
en la apariencia abstracto fluctúa el escotoma.

La duda es una hidra de siete cabezas, materia fugaz de grisura,
su forma vibrante incursiona prismáticas sendas.
Creer que la duda es un rapto esquivo que sortea la certeza
como un elástico lebrel en la llanura corriendo entre neblinas
es ignorar que los siniestros futuros reiteran la misma Historia relatando leyendas.
La evidencia es espejismo espectral que envaina su vestidura
de disfraz y falsea ante la duda una maraña de tejidos crípticos.



De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.


TENDIDOS SUS CABELLOS



Tendidos sus cabellos rubiales
en un pajar de pupilas colmadas,
vi pasear sus curvas baldías,
la cintura habilitada.
invisible era al ojo ajeno.

Acopió en mi piel
la diaspora de sus pueblos,
hecha de luces eternas
con su soledad iluminada
era glauca aurora en sus cabellos
iluminando el consorcio de mi abrazo,

La tenue caricia de venas
ribetes de sábanas claras.
Venia con retinas
en detención de chaflanes
tenían sus venas curvas
fluir de acequias constantes.

En somnolencia de monólogo
la lengua era un dilate
de abiertos parpados,
eran sus acalladas manos,
bálsamo de mis heridas.
Exilió del aire mis angustias
con vocación de viento,
soplo de fuelle en su contexto
carbón mineral que al fuego
moldeó en aguas del alhambra
la sensual curvatura del disenso.

Era su voz plena la lentitud
cenagosa del barroso cuestionamiento,
tan próxima a mis huesos
como la arcilla de carne fraguada
era estrépito estertor sobre la tierra calma,
cenizas al humo del incienso.

Melisma de incendio en beatitud gozosa,
caudal torrentoso de riadas
en pacífica calma.
mística paradoja las curvas desnudas
el cuerpo resalta sus misterios,
fe vórtices huracanados,
ápice de calmo sosiego
sin memoria,
ni gata fuera de tiempo
en ausentes raíces del cielo
yacía entre la luz y la sombra
transparencias del paraíso
ofrendado la luz del cielo
y en plena redención pondera la plenitud del silencio.


De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU
Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

viernes, 12 de abril de 2019

PRINCIPIOS

Creer a ciegas sin cuestionar el principio difuso
que incluye conocer la veracidad sumergida,
ambas son dos partes de un mismo todo.
La creencia es la fe que sustenta el espíritu,
el saber implica reconocer el error en la pregunta.

La elección no es confirmación decisiva,
a contraluz oscuro la variable es la verdad incierta
que la visión piramidal del ojo cuestiona.
Pensar es el cráneo que razona con lógica
y en reflejo responde lo que adiestra la memoria.

La duda es una hidra de siete cabezas, materia fugaz de grisura,
su forma vibrante incursiona prismáticas sendas.
Creer que la duda es un rapto esquivo que sortea la certeza
como un elástico lebrel en la llanura corriendo entre neblinas
es ignorar que los siniestros futuros reiteran la misma Historia relatando leyendas.
La evidencia es el espejismo espectral que envaina su vestidura
de disfraz y falsea ante la duda una maraña de tejidos crípticos.


@2017 - de . " JUNTO A LOS LAGOS" -  ED. DUNKEN- FERIA DEL LIBRO - BUENOS AIRES - ARGENTINA
 Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

TENDIDOS SUS CABELLOS




Tendidos sus cabellos rubiales
en un pajar de pupilas colmadas,
vi pasear sus curvas baldías,
la cintura habilitada.
invisible era al ojo ajeno.

Acopió en mi piel
la diáspora de sus pueblos,
hecha de luces eternas
con su soledad iluminada
era glauca aurora en sus cabellos
iluminando el consorcio de mi abrazo,

La tenue caricia de venas
ribetes de sábanas claras.
Venia con retinas
en detención de chaflanes
tenían sus venas curvas
fluir de acequias constantes.

En somnolencia de monólogo
la lengua era un dilate
de abiertos parpados,
eran sus acalladas manos,
bálsamo de mis heridas.
Exilió del aire mis angustias
con vocación de viento,
soplo de fuelle en su contexto
carbón mineral que al fuego
moldeó en aguas del alhambra
la sensual curvatura del disenso.

Era su voz plena la lentitud
cenagosa del barroso cuestionamiento,
tan próxima a mis huesos
como la arcilla de carne fraguada
era estrépito estertor sobre la tierra calma,
cenizas al humo del incienso.

Melisma de incendio en beatitud gozosa,
caudal torrentoso de riadas
en pacífica calma.
mística paradoja las curvas desnudas
el cuerpo resalta sus misterios,
fe vórtices huracanados,
ápice de calmo sosiego
sin memoria,
ni gata fuera de tiempo
en ausentes raíces del cielo
yacía entre la luz y la sombra
transparencias del paraíso
ofrendado la luz del cielo
y en plena redención pondera la plenitud del silencio.


De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

jueves, 11 de abril de 2019



RIBETES


Desquicia las ofrendas benévolas,
la lujuria es la acción de un acto imprevisto
donde la sangre traidora se revuelca,
en salvaje extremo cruel y dura la ciénaga.

Pero no repelas gesticulaciones que se disfrutan
sin anhelada mensura que este bozal no renuncia
el grito incauto que clama el júbilo complacido
con un alma dilatada que no reconoce la vergüenza.

Porque tras su ornato frágil viven fragantes esencias
y la belleza de su maduro fruto muerden tus labios.
Carne y corazón alían su candorosa presencia.
Un rosal destila néctar en tu sueño de pérgolas

cargadas que llevan a la comisura de tus orillas
ambos conocemos realces del cielo y ribetes
puros que sobreviven crudos inviernos
de plata fría en la gran pausa del río la sed hambrienta
sed de tus huesos indivisibles nunca desaparece.




De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU