sábado, 31 de mayo de 2014

HASTA SER DOS CUERPOS DEMOLEDORES


La noche contigo amada,
es noche de briosos corceles
que tiemblan en las sabanas.
Noche de aguas en tus lotes desnudos,
secreto fluido,
pareces tierno animal que rila
en el repique de campanas mudas/

Mirar de cascada,
ojos de sereno manantial,
parpados de guía
en la enaltecida oscuridad.
Toco tus transparencias que callan,
silencio de membranas que manan
del epicentro de pleamar.
Abres tu imperio  secreto de aguas,
rio dulce que fluye
en la inundación que avanza/

Nos anegamos en melaza,
negro elíxir que nace en las riberas del alma.
Es la noche de tus muslos,
la hora en planicie de tu vientre,
el preciso minuto de tus rociadas flores,
segundo alegórico de instante,
ejercita tu arte de amar
desde mis plantas de raíces
hasta esa calvicie que brilla como estrella.

Bella, bella.
Bella,
que tendrás corcel hembra
que giran todas mis hélices,
desde tu mundo genital
hasta el aroma de tu boca,
oliendo como un bajel fugaz
que viaja en el cuerpo de las flores/

En tu domo está la claridad
y en la concavidad de su seno
ese aroma a vivas azucenas
que en mi despiertan excitadas
de puras amapolas narcotizantes,
pero me bastan fragancias
de tu pelo para besar con claveles
los planos de tu cuerpo.
Cual esa vivida lengua de fuente
que reclama presencia de sangre blanca/

Ay,
espíritu que reviertes
el acíbar inverso de la vida
como una calada sandia hecha
de gajos flameados,
con el color de tu sangre
que es el pasto de mi gula.
Sonar de lira,
manufacturada con vestidos de luna/

Este lento juego en desmande
nos llevará al vértigo de la catapulta
hasta precipitarnos en gravedad nocturna
como dos rayos
iluminados bajo las delicias de
nuestras sombras que deliran.
Empapados desde la frente
hasta los pechos ensamblados,
cual diminutas islas
ungidas de aceite/
Hasta ser cuerpos demoledores como
las aspas helicoidales que parten la columna
de la harina en la tempestad del vientre/


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CONOCERLA ES RECONOCERME


Toca mi boca
con sus labios
frecuentes y me besa,
en ese beso
aprendo a reconocer
mi propio beso.
Rozarte con la palma
es conocer mi propia piel y
plagarte de belfos
es dispersar la niebla
que fija la razón/
.
Libremos los sentimientos
al culmine instante
donde trepamos en dúo
la cúspide del clímax.
Que las bocas inhalen
filamentos de aire entre las sombras,
porque este derrotero
es sonido que preludia al fuego,
en goterones de densa flama
que abarcan todos los contornos
de nuestra roja hidrografía/

Sangre que hierve
en la colina de las glándulas,
vapor que se instala
en el cruce de las espadas
que orbitan nuestros pechos,
donde el riachuelo arde en la brasa/
.
Mientras resistimos la madrugada
en el fragor que se vierten
nuevos truenos con rayos de asombro,
aguardando al alba con dedos de juego,
ludismo genital,
inédito gemido flagrante/


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AMADA ESPOSA

Tramados del crepúsculo anterior/ Terminados al alba.
Desbordan mieles cultivadas tus pezones y se van
grabando en tu pecho con la forma de la cascada/
Amerados licores blancos, saben a cerezos de infusiones/

Al besarlos siento... Amada esposa, río bravío de venas,
labor artesano con latido a campana de boda y trigales,
como si tu sangre se hiciera rojo de manantiales y
la tierra te impregnara dulces leches de panales.

Oigo en tu pecho un rumor de torres gemelas invadidas,
resonantes espumas, bramidos de sonoros canales.
Entro en la sombra de tus dos abras amantes y
filtro un poblado de abejas en tus poros de usinas/

Se puebla de sigilo mi beso de herencia profundo
cuando despliegas tu rica agricultura de frutos y
nos besamos hasta las primas arterias creadas en el mundo,
conquistando el orden natural de la uva y su culto/

Como hombre rumiante lamo tus savias de deseos ocultos
y en tus erectas suavidades lácteas me hundo,
entre bajadas y ascensos voy goteando saliva en tu vientre fecundo
y  hallo en lisura, piel de pan clamando leves susurros/

Cual si no bastara mi demente arrojo suicida
me arrastras con tus sentidos turbulentos
al futuro de estepas en tu pelvis de cornisa y altura,
subo mi estatura trepando tus escalones suculentos/


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EL HAMBRE DESCONOCIDO


El apetito es el hambre desconocido
del opulento agapiano.
El brillante laudo que desconoce la sangre
de los dedos ajados sin tenedores.

El apetito sigue el camino insaciable
de la isoca como cuchara empalagada
hasta las secas venas de estambre.

El apetito es el yugo que comprime,
esclaviza turbios mayordomos
como sicarios que alimentan de plomo
al esquelético hambre verdadero
que ya no recuerda su pasado
de enclenque sabiduría anémica y
entre retorcijones clava estacas en su lomo.
El apetito es hijo lujurioso de Bacán.

El hambre es la espina del cardo
enterrado en las entrañas sin el estudio del estómago.

El apetito saborea entre sus labios
el trajín sudado desinfectado del proletario.
No conoce crujientes camastros pero
si cantos de pájaros enjaulados
que trinan el desorden del semillero agrario.


El apetito cubre su rostro de onerosa careta festiva
y confunde el olor fragante del ásaro plástico
con un coctel de paladeado aperitivo,
estimula la ciencia de exterminio
para explicar injustas diferencias.
En sus dominios solo cría fieras,
lustradas bibliotecas de páginas esvásticas y
el hambre se cultiva con un solo libro de anticuario,
que en el capítulo del dolor de espalda continuo

narra la avalancha sin vergüenza como un gusano puro,
que el diente del hambre precisa del mendrugo de pan
o una res desmembrada en exterminio.

El apetito tiene el guante de la destrucción y
ejercita su garra bestia en lágrima ajena.
Tiene ictícolas receptáculos de pirañas en su boca
y el hambre un pez magro a dieta de cuaresma.

El apetito es la subespecie humana
que nada marea de tiburones.

El hambre se postula con rostro de honores
en la tenaz y pobre sopa de un plato que mengua
su volumen y por el dedo se resbala el agua y el fideo/

 

 

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MUERO EN TUS LETRAS


EL POETA EXTENDERA NUEVOS PERGAMINOS
SOBRE LOS TECLADOS
TIRARLOS QUIERE,
MAS EN SU DELIRIO,

EL POETA EXTENDERA NUEVOS PERGAMINOS
SOBRES LOS TECLADOS ALADOS DEL VINO
APARTARA CON SU PLUMA OSCURAS SOMBRAS
INICIANDO ACORDES DE VIOLENES EN DESAFINO
AHI ESTA LA MAGIA DE LA POESIA
LA PREGUNTA NUNCA RESPONDIDA
LA ESPERADA MANO QUE AUN DESTRUIDA
RETIRO DEL CAMPO URBANO SUS OLORES A VIOLETAS

LOS SUEÑOS TRATAN DE ESCALAR
LOS MURALES QUE NUNCA HAN TREPADO
EN EL ENCANTADO BOSQUE   DE LOS LADRILLOS
DONDE EL ANACORETA ACOJE SUS LUMINICOS AULLIDOS

TU SABES QUE LA INOCENCIA

LLEGA AL LIMITE DEL HASTIO
Y EN LAS MAREAS CELESTES SE TROCAN VIEJAS PENAS DILUIDAS
CUANDO ENTRAS AL CUARTO SIN MAQUILLAJE
TUS BESOS TRAEN LA LUZ CORRUPTA QUE YO AC¡EPTO


En tus delirios morirme quiero, serán tus pergaminos

. Extenderme en ellos cual moribundo

Traes los aromas de viejos tiempos.

Empolvados recuerdos, por hoy dejados

Quiero envolverme, entre tus delirios.

Dejame poeta, caminar de nuevo

Viejas contiendas, jamás dejadas

Retornar de nuevo, nuevas quimeras

Cenizas, movidas por los vientos.

Quiero agonizar, tan solo un poco

Perderme entre tus letras, de delirio acuoso

Profundizarme hasta el mismo pozo

Sentir que devaneo cual sigiloso, me muero, por que no muero

Matame en tus letras, es lo que quiero.



CON FRUTOS DE TIBIEZA


Nos despertamos amor
con la tibieza de los frutos,
dulces colgajos de uvas enracimadas,
suspendidas en las hebras de las nubes/

Una templada estrella de caña
nos bañó de almíbares,..
bajaba melaza
por la altura de tu cuello
incitando un ritmo yugular.
donde mi mirar abre su alborada.

Sentí esa fatal catarata
cuando el mador se intercambiaba
con saliva en límbica expresión/

Entramos al cesto del sol con
con los cuerpos en acción.
La vida estallaba en camino gutural
descongelando palabras de agua/

Las manos querían bogar
entre el deseo de blanca espuma
que partió como un rayo
en dos mitades el tronco ancestral
del amor/
Níveas ramas desnudas
de hojas y relámpagos/
Desteñidas corolas
cuando el alba interfiere
el derrotero de la nova/

Se develan como navajas
partiendo piedras de fino estilo.
Amada…
En los huertos cálidos de fusión somos
manojo de laureles en huracán.
Larga tempestad del tonel
macerando vino/

En turbulencia de instinto volamos
lentamente la telaraña de los palmos
que nos hilvana
en el desfile del tiempo
donde la razón es elemento fugaz
en voraz instinto de corcel
felino
nos propagamos con la llama anclada
en las dedos,
sumergidos en panales de estío/..

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TURGENTES LADERAS

Nombras al girasol,
dulce mujer,
y sus amarillos giran lentos,
sobre al aire que lleva los terrones
en los barriales del campo.
El cuerpo verde de la avena
deslumbra cual esa mirada de hoja
reverdeciente bajo tus blancas nubes
de primavera.

El maíz ocre brilla y en el cuerpo
de la espiga se dora,
te clava en el pecho
hasta ser la desnuda transparencia
del marlo desmembrado
en los vapores donde el agua
de tus calderas brotan/

Nombras la alfalfa de tierra negra,
brote equino que tu figura de hembra
muerde con tus dientes de afiladas
láminas en el humo evaporado de tus charcas.

Silencio de lago en marea áurica,
tienes de la soja la fortaleza
que me levanta como una viva ola resucitada/

Nombras la maleza y resurge
en plenitud esa tibia aspereza
que sustenta los lotes de algodones extensos.

Nave de mis venas.
Baja del cielo azul relámpagos
prendidos en el choque de nubes
níveas que en esta rural hierba
de colorida sabana topacio sin límites
eres la húmeda burbuja,
en la sustancia de la espuma
recuperas la hora
en un reloj de invertida arena
como esas playas tropicales
que van cayendo en plenitud de
copiosa lluvia/

Sereno manantial acuático
donde mi cuerpo buzo nada
tus infinitos brazos donde resalta
el ámbar en tus cristales y
en el espejo de tus mojados pasos
entras en cañaverales de melaza
que en tu pecho se resguardan/

Cuando nombras las primordiales cosas y
deletreas mi nombre con pausa,
aunque el elote y mi boca
conjuguen los adjetivos de tu cuerpo florecido,
y en verbo conspiren irrumpiendo
el silencio de la palabra,
al entrar a tus territorios de estrechas abras
donde reposan las bases
de tus blancas colinas con su cúspide duplicada
emigran sus exaltados sentidos
a las laderas turgentes donde urdo mi boca de telaraña/
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