Hay
un
hueco claro en mi alma,
relleno de paños tibios
al abrigo esperanzado de
sanar.
Hay un espacio abismal,
mapa de un Dantesco camino
ambulado.
Un sombrío deseo
por reanudar la senda del
desatino.
Hay en mi alma sales de
muertos mares
y pálidas nubes opacan mi
corazón.
Hay en ti una extensa
pradera
en el contorno de tu cintura
que aun no he andado.
Hay en ti un lugar de osadía
en la distancia de tus ojos
habitados
y una gota de tu frente
que sacia mi sed de
enamorado.
Hay en ti una mirada que
empaña,
me lacera, me socava y
duele...
Duele cual espinas agudas en
la cabeza de un Nazareno.
Hay en ti un mágico Midas
trocador de oro por penas.
Hay un oculto placer al
mirarte,
hambre de esperanza al
acecho,
cosiendo tiempos
deshilachados.
Hay en ti un cántaro de vida
donde nado el calmo trecho/
Como escalador de tus
peldaños.
a la cúspide de tu frente
noble voy/
Hay en ti una mágica ternura
en los umbrales de tu boca.
Una grieta de luz con rugido
felino.
Un clamor de ansiada espera
esgrime filosas dagas,
socava tierras vírgenes
con las uñas de la tierra
abre una nueva senda/
Hay en ti una mujer
sepulturera de mis males,
Soñadora de mis lapsos,
compañera de un destino.
No hay mas puertos en que anclar mi nave
que al abrigo acogedor de tu
abrazo.
Hay en ti un calmo lago,
arrío mis velas, con tu
aliento viro mi nave.
La brújula marca un sendero,
Un puerto llamado amada
crepitante/
Hay en ti una inmensa luna
hecha del agua
donde fondeo mis anclas y
reposo mis alas de ave/
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