Si vienes como ola con tus cúspides
de mar serenas
mis hojas de Adán tiemblan como en un frío julio.
Irrumpes los canales de mis tierras de trinchera
y como soldado en camuflaje
multiplico mis colores bélicos
entre tus montes azules opacando a la violeta.
Gira mi sangre sus patrimonios
donde tus mareas son tempestades.
Los muelles tienen de niebla tus puertas
cuando llego a ti en la hora de la luz
como reptando tus túneles cavados donde resuenan quemantes
las melodías y sus armonios,
en la comarca extendida de tu cabellera
donde reina absoluta tu monarquía
y derrocas mi celeste vena y mi arteria colorada.
Mi tempestad se agita entre las hélices gigantes
de los molinos marinos de tus abrazos.
Levita la gravidez de los ultramares
y destella el vino sus bodegas
rebosantes
por las laderas de tus pulpas de
hembra se agrandan mis poros sumergidos
como una calidoscopio de vivo amarillo.
De mi arena de orbita, cuerpo y flecha
disparo intrépido mi única saeta erguida a tu triangulo de copa y gruta
mia.
Mujer mia, de blanco y centro escogido.
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