sábado, 25 de enero de 2014

VOLVERÁ EL PLACER DEL BESO



Volverán antiguos besos secuestrados.
Los que nos dimos bajo las tormentas
con los ojos del cielo nubloso de testigo.
Los del corazón
en la cálida playa alargada
con los granos y mi piel de arena penetrada en tus poros

Hendirán sus cuchillos las sombras sin farolas
cuando sepan que robamos la luz de los planetas
al borde de frontera unida de las carnes absolutas y
la piedra moldeando su forma despertará la gramilla al alba.

Volverán,
si que volverán.
Tus deseos inconclusos y los míos deseosos,
como dos caravanas tuareg citadas al oasis más próximo
enroscadas en la misma arena y agua de telaraña,
llevándo los camellos sus mágicos dedos a

las zonas inevitables de nuestros cuerpos pegados.

Dos amantes y un amor compartido.
Nada hará amor
que el fruto del cultivo demore su espesura
de carne y fiebre en nuestras manos de eslabón conjugado.
Raptando al tiempo sus horas rusticas

con nuestros fogonazos de vértigo ebrio.

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