Tal vez veas mi mano
carente y pobre.
Algo arrugada y
marchita pero aun afable.
En las palmas tal vez
halles el diluido cobre
y una rosa que esconde
una piedra jade.
Tal vez te parezca mi
ropa un andrajo
la costra maca inserta
y pegada al costado.
Es mi ropa de tierra y
obra, ropa de trabajo,
solo una rama de mi sueño
trastocado.
Mi barba no rasurada,
ausente de crema..
El mentón escondido y
el pecho cenizo,
pero ve dentro mi
corazón de moneda y
el calor de mi alma
que de tanto amar llega al cobrizo.
Si mis piernas andan
macilentas y enjutas
no es que han adelgazado
por ocio plácido,
ocurre que a veces no
toda lo honesto es justo,
ni remeda la cintura
doblada de cosechar la papa
que ha caído
en desgraciada subasta.
Pero soy quien sigue
mi mano de roble,
Anda y desanda la vida
caminando los sudores
del pan y la sed del odre.
Deja pues tu lengua
quieta y alerta tu oído
Las palmas en prona de
dádiva y la vista de águila,
en el carrusel de la
vida suele huir la fortuna
tal vez por andar
tanto el agua turbia de la anguila
y los recodos
enigmáticos del aire sin destino
Con las manos en
espiral y los pies de bravura
Libera de los barrotes
tus pérfidos claustros,
tal vez te parezca que
todo es espanto
pero en el panal seco
de los errantes abastos
la palabra nos apila
para retomar el canto.
No todos los
inconclusos son eternos
y los que simulan
perennes suelen ser difusos
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