Evoco una senda al dominio de las
cañas,
a la luz de los guayabos dejando
su marca de negros dolores en las
claras enaguas.
El ceibo reinventa el aroma del
joropo Venezolano,
y los asesinos dientes del cocodrilo
universal
trozan los tiempos del cerezo en
Japón.
Encima de mi hombro la sensual mariposa
hizo su curva de vuelo y narco
amapola,
dejó las narices del mundo en las
nubes,
el árbol del pan alimentó el
derrumbe y
el caos instaló tan alto su trono
que incendiaron las ciudades su
rumbo afligido.
La pena aovó la gruta del dolor
excavado de los recuerdos y
de mi ácida boca de reproche brotó
un resalto de reflejo y selva.
Los espectros rodaron su suerte de
moneda
en cada amplitud de mis gestos.
La parca anduvo buscando su mordida
de manzano en mi débil humanidad.
Pero veló mi corazón por su gemela
hembra
sin dejar evidencia al mañana.
Nos dio la llave de la celda
vespertina,
la luz asomó con su fuelle encendido de
lampa y sonido.
Gasa estéril en su boca
que deja la nostalgia de un tango
sin heridas/
El rayo abre su boca de escote y
el bandoneón sopla la melodía de la
moneda afortunada.
¿Que quiere decir este tango?
No quiere decir nada, solo expresar su palabra.
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