sábado, 10 de noviembre de 2018

LOS OLVIDADOS







Llevo mi carroza de valiente corazón
con los laureles florecidos
en la antorcha del Olimpo.
Los capilares contraídos en vainas inflamadas
a las tierras muertas de los descabezados.
Con resonante música,
de platillos y atabales.
No toco solo alabanzas a los  héroes gloriosos.
Porque también
¡Vivo y honro a los héroes derrotados¡

En las torres de las fortalezas,
los mares que ahogaron sus barcos con mástiles,
velas, razones de infinitos ideales.

Para mi no hay mas honor
que la contienda perdida con la cabeza altiva,
que en la batalla histórica retratada.

Ni valoro las muertes por las conquistas
de los guerreros enaltecidos.
Mas que los rostros de los soldados sin nombre.




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