Cuando amarte es vértigo
de visibles cuerpos que
intiman
próximos a la oscuridad
y pausadamente se desvisten
en el placer de la memoria.
En la sorpresa
de los vapores se encuentra
la atmosfera que respiramos,
como el tomen de
cinematografía
destacando imágenes sin
pereza,
de curvas y planicies en
suspensiones.
Con voracidad estimulo tus
cuevas
y en las prominencias se abre
tu boca de deseo.
Deambulamos oros húmedos de
geografía
con nuestras pieles en
diluvio,
somos jinetes de un
torbellino
girando en la sangre
y al galopar nuestros briosos
corceles
rozan flores de otro mundo…
Tus muslos hospedan selva
encendida
con fuego genital de
volcanes,
ángulos de tus esquinas
conquisto tu protagónico
surco.
Antes de entrar al remolino
del clímax
atesoramos la contemplación
del amor extasiado en toda su
extensión.
Al trepar a tus senos,
tu y yo, amada amante,
somos adorado tótem de besos
en el hueco de la pasión,
dejamos antiguos nombres de
brisas
en esta nueva dimensión carnal,
mas allá del estallido de las
ojivas,
distanciados de costumbres
perimidas
como un cálido médano de
astrales labios
nos liberamos en partículas
de fluidos.
Del libro “PASIONARIO”
Poema – de mi libro
PASIONARIO
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