Irrepetible “Che”/ A tu memoria aun viva.
Este escrito no conlleva ningún tinte ni
partidismo político.
Hubo un antes de los
cuadrados polos y las doradas chaquetas.
Fue el tiempo de los cerrados
silencios donde los Andes parecían inmóviles y la barrera del cobre Boliviano
una frontera de minerales disputados/
Del enfrentado Rosario natal
a la oxigenada Córdoba del aire puro
inició su viaje de incógnita
aventura moto ciclada, retornó luego a sus membranas y gasas de alimento
donde el tejido fuerte de su
emolumento
lo catapultó con el vigor de
la roca incaica al mundo/
El “único Ernesto nítido” iba
desenmascarando la vergüenza planetaria,
el antifaz del hombre no hizo
mínimo obstáculo de rodilla doblegada.
Mientras... La selva
mimetizaba su oscura barba,
del sur Patagónico a los
colosales imperios iniciaba el fuego del habano y el ron encendido iluminaba su
camino destinatario/
La historia iba registrando
su épica en infatigables papeles.
La tierra abría su párpado de
vista fecunda, mirando sus ojos de condena y la feroz boina rebelde de mano
curativa/
Fue la arcilla para el
compadre y su sangre ferrosa derrotó al enemigo/
Cuando de la Cuba aislada
bajó sus ideales de regreso
emergió el púrpura su suero
gallardo que derrotó al tiempo de la maquinaria/
Su oído se hizo vista de
memoria del Sur Austral al Afganistán donde
los poderosos doblaron sus
monedas de derrota/
Amaneció su tacto en la rosa
salvaje dormida e impregnó sus colores de única lengua/
El arbusto sorbió la potencia
del acero y la harina expulso su de jache/
Anduve su tierra de exquisito
sentido con la blanca bandera de las uniones
compartiendo la luz nívea
rondando sus ojos de futuro/
Del vientre de la isla
descendió como un “Che” y la historia narra todos los idiomas en su palabra
entre la espesa selva indomable del eterno Ernesto.
El sicario imperial que jaló
el gatillo se encarceló en las torres salvajes de una península/ Condenado
mortal que llevó su palabra en la memoria insana con el peso de sus últimas
palabras dignas del tormento, fue un servil que el “Ché” descono/Cia/
El aleve supo que no disparó
a un cuerpo
sino al orgullo de la raza
humana centrada en un hombre.
Mundial patrimonio.
Pequeña esfera de riqueza,
en una paradójica Argentina
rica y enflaquecida/
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