Fue la mayor matanza
de los pueblos aborígenes en
ARGENTINA
Después de los golpes y el
terremoto,
los huesos rotos en sacudida,
fue el desgarro de tendones en la frontera
dela Pampa nuestra. La Pampa arrasada,
y el sur desolado donde la espina
salvaje del civilizado
chorreó la gota roja de los
ríos arteros,
donde el Rankul se bañaba.
El viento olvidó el soplo
ante la capucha y
el antifaz de la blanca rosa
goteó su secreto de lágrima.
Antes de la soberbia llegó el
ojo mísero,
se partió el cuello al cisne
envilecido
en la cobriza mano guerrera
del Patagón.
Subió del océano el tesoro de
la codicia pirata.
Del reino idólatra poderoso
se abrió la hoz y la guadaña.
De tanto exprimir el suero,
el llanto asfixiado
consumió su pólvora en el
lago del desahogo.
Se fracturó la cultura
Tehuelche,
el ojo ávido del Guaraní se
secó.
La tierra se cegó de pluma y
de hierba
El Ona se hundió en el abismo
de la ciénaga
con su inmenso pié descalzo.
Del sembrado del Quechua
quedó solo rastrojo.
la mazamorra se hizo con agua
turbia y
el chipá sabia a sal de mar
muerto.
El caballo del Wichi fue
codicia del pillaje,
el azotado desierto inundado
de silencio.
De la escalera norteña del
Toba quedó solo un peldaño.
Entre la cordillera y el mar,
el cóndor andino se congeló
de humedad.
¡ No se pudo hacer nada ¡
Cuándo la flecha del destino
-vestido de blanco-
arma su arpón de punta,
clavando la sangre del lenguaje,
el idioma se anegó en el
barro teñido de rojos glóbulos..
La ancha vena del corazón
sacudió en temblor,
la sesera explotó repartiendo
desparramadas neuronas.
En el desierto llameante de
Roca y su campaña
se quemó la raíz del árbol
nonato
por la imperial orden del
ferrocarril.
la salvaje hermosura indígena
se quedó sin ojotas,
y del camino ritual del indio
caminando sobre las brasas
sólo quedó la ceniza del
ascua apagada.
Cuando vi la hojarasca,
no como osamenta inútil del
árbol despojado.
sino como fuego de una pira,
una hoguera que encendió el
cubículo de mis ojos.
la ancha vena de la ira se
estremeció...
Entre las cruces del hombre
elegí la de la memoria,
para que el trueno y el agua
no la borren del planeta.
Puse al fuego a la soberbia
- no al soberbio-
Arrojó pestilentes pesares
ocultos
bajo la piedra de los dolores
humanos
y la tierra de los osarios
gimiendo en la cisterna
donde se revuelcan los
gemidos no escuchados
del hombre dormido y en vela,
bajo la gleba de la tierra,
desde el tiempo de antaño.
de la época del fuego con la
piedra,
donde anduvo el venado tierno
con los ojos del trigo
dorados,
y la sombra del prado como
testigo de la historia.
En el estambre verde, entre
la hoja de la avena.
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La Conquista del Desierto fue la campaña militar realizada por
laRepública Argentina entre 1878 y 1885, por la que se
conquistó grandes extensiones de territorio que se encontraban en poder depueblos originarios (también referidos como tribus desde el bando del Estado) 8 mapuche, pampa, ranquel y tehuelche.
Se incorporó al control efectivo de la República Argentina una amplia zona de
la región pampeana y de la Patagonia (llamada Puelmapu por los mapuches)91011 que hasta ese momento estaba dominada por
los pueblos
indígenas. Éstos, sometidos, sufrieron la aculturación,
la pérdida de sus tierras y su identidad al ser deportados por la fuerza a reservas indias,
museos o trasladados para servir como mano de obra forzada.12
Los
hechos son actualmente objeto de debate y visiones diferentes, tanto dentro
como fuera de ese país. La posición oficial y tradicional argentina sostiene
que se trató de una gesta militar y una guerra legítima respecto de la efectiva
soberanía de la República Argentina sobre territorios heredados del Imperio español13 y que respondió a las matanzas y robos
perpetuados por los malones indígenas sobre
la frontera.14 Contra esa postura oficial, algunos
políticos y periodistas argentinos de la época, denunciaron en aquel momento lo
que consideraron un crimen de lesa humanidad cometido por el Ejército Argentino en casos puntuales.15
La
posición tradicional de las comunidades mapuche, tehuelche y ranquel sostiene
que se trató de una invasión ilegítima de los huincasargentinos
sobre territorios ocupados ancestralmente.
Una
postura argentina revisionista cuestiona
el accionar del Estado argentino contra las naciones indígenas, tanto por la
violencia con que se desarrolló la conquista, como por la imposición
unilateral, la insuficiencia de derechos y el objetivo de beneficiar a un grupo
de terratenientes. Una opinión más reciente, compartida por las comunidades
indígenas, un sector argentino y estudiosos de otras nacionalidades, llegan
hasta sostener que se trató de un genocidio y un etnocidio institucional.16
En un
sentido histórico más amplio, el término incluye también a lascampañas previas a la Conquista del
Desierto, es decir, al conjunto de expediciones militares llevadas a
cabo por los gobiernos nacionales y provinciales argentinos que se sucedieron,
en contra de los indígenas, antes de la gran campaña de 1879.


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