jueves, 22 de noviembre de 2018

HOJARASCA ABOMINABLE – CAMPAÑA AL DESIERTO








Fue la mayor matanza
de los pueblos aborígenes en ARGENTINA

Después de los golpes y el terremoto,
los huesos rotos en sacudida,
fue el  desgarro de tendones en la frontera
dela Pampa nuestra. La Pampa arrasada,
y el sur desolado donde la espina salvaje del civilizado
chorreó la gota roja de los ríos arteros,
donde el Rankul se bañaba.

El viento olvidó el soplo ante la capucha y
el antifaz de la blanca rosa goteó su secreto  de lágrima.
Antes de la soberbia llegó el ojo mísero,
se partió el cuello al cisne envilecido
en la cobriza mano guerrera del Patagón.

Subió del océano el tesoro de la codicia pirata.
Del reino idólatra poderoso se abrió la hoz y la guadaña.
De tanto exprimir el suero, el llanto asfixiado
consumió su pólvora en el lago del desahogo.

Se fracturó la cultura Tehuelche,
el ojo ávido del Guaraní se secó.
La tierra se cegó de pluma y de hierba
El Ona se hundió en el abismo de la ciénaga
con su  inmenso pié descalzo.

Del sembrado del Quechua quedó solo rastrojo.
la mazamorra se hizo con agua turbia y
el chipá sabia a sal de mar muerto.
El caballo del Wichi fue codicia del pillaje,
el azotado desierto inundado de silencio.

De la escalera norteña del Toba quedó solo un peldaño.
Entre la cordillera y el mar,
el cóndor andino se congeló de humedad.

¡ No se pudo hacer nada ¡

Cuándo la flecha del destino -vestido de blanco-
arma su arpón de punta, clavando la sangre del lenguaje,

el idioma se anegó en el barro teñido de rojos glóbulos..
La ancha vena del corazón sacudió en temblor,
la sesera explotó repartiendo desparramadas neuronas.

En el desierto llameante de Roca y su campaña
se quemó la raíz del árbol nonato
por la imperial orden del ferrocarril.
la salvaje hermosura indígena se quedó sin ojotas,
y del camino ritual del indio caminando sobre las brasas
sólo quedó la ceniza del ascua apagada.

Cuando vi la hojarasca,
no como osamenta inútil del árbol despojado.
sino como fuego de una pira,
una hoguera que encendió el cubículo de mis ojos.
la ancha vena de la ira se estremeció...

Entre las cruces del hombre elegí la de la memoria,
para que el trueno y el agua no la borren del planeta.
Puse al fuego a la soberbia
- no al soberbio-
Arrojó pestilentes pesares ocultos
bajo la piedra de los dolores humanos

y la tierra de los osarios gimiendo en la cisterna
donde se revuelcan los gemidos no escuchados
del hombre dormido y en vela,
bajo la gleba de la tierra, desde el tiempo de antaño.
de la época del fuego con la piedra,
donde anduvo el venado tierno
con los ojos del trigo dorados,
y la sombra del prado como testigo de la historia.

En el estambre verde, entre la hoja de la avena.





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La Conquista del Desierto fue la campaña militar realizada por laRepública Argentina entre 1878 y 1885, por la que se conquistó grandes extensiones de territorio que se encontraban en poder depueblos originarios (también referidos como tribus desde el bando del Estado) 8 mapuche, pampa, ranquel y tehuelche. Se incorporó al control efectivo de la República Argentina una amplia zona de la región pampeana y de la Patagonia (llamada Puelmapu por los mapuches)91011 que hasta ese momento estaba dominada por los pueblos indígenas. Éstos, sometidos, sufrieron la aculturación, la pérdida de sus tierras y su identidad al ser deportados por la fuerza a reservas indias, museos o trasladados para servir como mano de obra forzada.12
Los hechos son actualmente objeto de debate y visiones diferentes, tanto dentro como fuera de ese país. La posición oficial y tradicional argentina sostiene que se trató de una gesta militar y una guerra legítima respecto de la efectiva soberanía de la República Argentina sobre territorios heredados del Imperio español13 y que respondió a las matanzas y robos perpetuados por los malones indígenas sobre la frontera.14 Contra esa postura oficial, algunos políticos y periodistas argentinos de la época, denunciaron en aquel momento lo que consideraron un crimen de lesa humanidad cometido por el Ejército Argentino en casos puntuales.15
La posición tradicional de las comunidades mapuche, tehuelche y ranquel sostiene que se trató de una invasión ilegítima de los huincasargentinos sobre territorios ocupados ancestralmente.
Una postura argentina revisionista cuestiona el accionar del Estado argentino contra las naciones indígenas, tanto por la violencia con que se desarrolló la conquista, como por la imposición unilateral, la insuficiencia de derechos y el objetivo de beneficiar a un grupo de terratenientes. Una opinión más reciente, compartida por las comunidades indígenas, un sector argentino y estudiosos de otras nacionalidades, llegan hasta sostener que se trató de un genocidio y un etnocidio institucional.16
En un sentido histórico más amplio, el término incluye también a lascampañas previas a la Conquista del Desierto, es decir, al conjunto de expediciones militares llevadas a cabo por los gobiernos nacionales y provinciales argentinos que se sucedieron, en contra de los indígenas, antes de la gran campaña de 1879.


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