Quiero ser la sigla
dibujada en tu frente,
la silaba en palabra
que dices aullante.
El guante nítido que
atrape tu pena
cuando pierdes tus
manos en mi tegumento.
Pienso en vestirte de
blanco con la lágrima del río,
destilar en mi pañuelo
toda tu pasada condena.
Quiero ser carcelero
de tus nuevos antojos,
patriarca sin nombre,
pulidor de estrenada sonrisa.
Pienso ser alfarero de
tu propia diadema,
dictador de tus rojos
labios en suspiro,
melódica presencia en
tu rostro de asalto.
Quiero ser tu ideal de
hombre sano,
trabar los cerrojos errantes
del candado,
y como valiente Cid
deslabonar tus cadenas.
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