Todo el amor era de mar sereno/
Yo te acariciaba y tus dulces labios me besaban/
Los curiosos ojos de la parra se embelesaban
mientras la acera derrochaba su enero.
De ola impetuosa era tu arremetida en deseo/
Tu espuma dividia mis manos en
tu cuerpo/
Pechos juntos/ Pieles de roce/ Hábitos gemelos/
Fue el tiempo que desterramos al bracero.
Por la blanda carne entrábamos hasta los huesos/
Colmadas las almas de crepúsculo jardín,
de abiertos claveles y mirada al porvenir
se anudaban los estómagos hasta los extremos/
Pero mujer. El mar apartó su calma/
Su continente se hizo de lago amotinado/
Hoy ostras solitarias, dos riberas en
distinto lado,
la furia de pasión se clavó en la rutina del alba
en los amarillos rectángulos maltrechos
de la pared malgastada,
el tálamo abrió su pecho de cama y
dejó su frío destino de ruleta saturada/
Hubo un solo adiós de momento
que aun no balancea el corazón deshecho.
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