VERDADES EN MI ESPEJO... (RICARDO ALVAREZ).
Mundo de humuculos y pálidos hongos
Manos sin conductor cerebro firman y especulan
La precisa pluma indecorosa mutila
la imperfecta la vida
arrastra sus horrores de montículo y parásito.
El hastío salude amable en la mañana
y del brazo de una plástica rama
Pincha el limite su rodilla explotada
setas pútridas paren racimos y telarañas.
al unísono colapso del tiempo
El minuto sodomiza con su lengua prominente
La oportunidad indiferente
Me roza a mí ahora, a ti después, al otro luego...
No hay pacifismo ni ruego
Cuando gira el tambor del revolver
Con su humo sin pólvora
En la cornisa del suicidio
La ruleta rusa es un reloj asesino
Las palmeras de la calle actúan
En nuestra manipulada sombra
Como actriz porno que filma su paga.
En la lengua insípida del celuloide sin placer
Semeja el cruce de aburridas veredas
Con el automatismo del oficinista al atardecer.
Los huecos honores de la mala sombra
Ultrajan la luz de la rosa empalada en las paredes
y la noche de luna plateada
No halla su lado oscuro de esperanza
El aire de las voces irritantes
Expulsa altiva su soberbia y
La herrumbre orina el nido de los ojos sin culpa.
Al entender el miedo se hace cobarde y
Mis temblores reactúan su palabra
Enmudecen las piernas inmóviles
De la piedra que lego el instan perdido
Arrastro los sueños construidos y sus derrumbes de muro
Mi alma implosiono su fractura en mil partes
Y del ladrillo no resto ni el adobe del barro
Intento la cura diaria extravagante
en los oráculos irrisorios del mañana
Hoy atendí mis verdades de cara al espejo
Que habló su silencio de mímica
Pronunció las verdades que no acepto
pero regule mis gestos de fiel amante a la vida,
la ternura acomodó su sábana de lecho
Mi paso ya pisado liberó su libre albedrío
Cuando luché desde lo diurno
La fuerza creció con la mano compartida
Al “primo” bostezo recuperé la concepción de tu humilde diamante
Luego de amarte tanto sin poder desperezarme sin amarte.
Sepulte del frío su gélido suficiente y en la ola de la uva madura
Trepé a su espuma de sal polinizada en tu aroma.
Entre tu y yo... Entre ambos...
Abanicamos el tiznón diario del vivir humano
Y en los sepulcros quemamos hongos hasta el hartazgo
Como los amantes vecinos de al lado
Que de tanto amor, del moho no recuerdan ni su sombra.
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