El mundo no tiene sabios sinceros.
El hambre y la sed lo arrasan,
manos de multitudes se entrelazan,
en sinfonía, sin candeleros.
El mundo no tiene honestas frases,
ni quien inicie el movimiento.
en soledad de pálido hongo espera el momento,
un arlequín de orgía en disfraces.
Hay un muro de lamento en lo no construido.
Himnos de alabanza por los desechos,
estanca de mástiles oxidados.
El agua fresca del río no cultiva helechos,
el tesoro de los océanos se ha escondido,
El hilo de rueca del devenir se ha demacrado.
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