Te hallo como el germen fecundado
creciendo repentino en el surco nuevo
cuando llegas con tus manos de arcilla-tiza y
tus pies de cuartos caminando la greba.
¡ Rostro único y mío ¡
Besado en las turgencias y los abismos de los huecos
Rayando los verdes ribetes de la primavera anunciante.
¡ Melancolía de otoño mia ¡
Ya voy vencido por tu arsenal de espada esgrimida.
Y los brazos caídos de mi pañol desarmado.
¡ Pequeño brote de amor mío ¡
Ojos donde navega mi fragua calmada
volcando su lava viva en el marco de tu boca mujer
donde arrojo mis besos de moneda y fuente
en cada mañana antes de mi ahogo,
como preludio de sinfonía de besos y eslabones liberados.
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