En la forma de las manos
los cuerpos desnudos se pierden
en la piel de otra piel
hasta olvidar el espasmo
gimiendo dentro de otro cuerpo.
Ardiente estrépito del infinito
acto,
fatigar la almohada con abrazos
de ensueños blancos.
Elevar las palmas buscando la
simiente
en la virtud abierta los rellanos
del espacio
y la palabra despierta en la boca.
Cuatro labios cruzan la frontera
aguda del silencio,
gotas de aguas rojas caen de los
brazos
cuando la ráfaga del trueno en éxtasis
de pasmo
toca la astilla en el ápice del
fuego.
El reposo del madero late sudadas
brevas.
Luego de la cópula sabanas de
abrazador desierto.
Sobre el beso que respira
calma de palmeras,
aguas azules de oasis titilando.
Quedan destempladas espadas sin aliento
y al suave vientre de
lana
la ternura se adueña del momento.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario