martes, 6 de noviembre de 2018

LA ALIMAÑA






Estaba escrito... aún no leído
Un día Dios iba a desatar su furia de Belcebú
con la vara equilibrada y la ciega balanza precisa.
El bien asomando magnos dientes caníbales.
El mal ni un átomo de tolerancia.
La verdad trasvasó el tiempo de los viles oráculos
y de los crueles estómagos que a diario escupen bilis.
Pero a todo mal le llega su cura
cuando Dios arremete con su empuñadura,
el libro de la deshonra edita su página
y la mano de mitra sin guante,
con tiesa pluma imborrable

escribe la condena al que olvidó sus raíces.

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