viernes, 13 de junio de 2014

SOBERBIA DEL HOMBRE


Explotó en el cielo
polvo de estrellas doradas
en arsenales fabricadas
Despedazaron sin consuelo
el piso del firmamento
hasta la esencia en desconsuelo.

Partió en dos ensueños de fragatas,
solo la voz muda estalla
en su mirar vasto  y compungido
visó despojos del piso en estallido.

Se diluyeron hojas de fronda,
brazos y pies en cráter hondo,
la piel es gajo de manzana redonda
y en los ojos perplejo del testigo
trajo la sombra su cuchillo.

Los átomos en la guadaña del frio,
desde la cuna de los olivos
hasta las plazas que recrean
quedó un gris pañol de seda,
combustión de resquebrajada estela/

No hay fuerza humana que batalle contra natura
Ni misiles ni ojivas que nos cobren lo perenne su factura.


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